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Dientes negros. Causas y soluciones

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Los dientes negros son un problema padecido por no pocos pacientes a día de hoy. Con el transcurso del tiempo, son muchas las personas que de pronto se encuentran con que tienen estas manchas indeseadas en algunas piezas dentarias, por lo que acuden al especialista.

 

Por más que estas manchas pudieran parecer insignificantes a simple vista, lo cierto es que en verdad suelen corresponder a problemas serios de nuestra dentadura. Es por ello que resulta de gran importancia revisarlas cuanto antes, precisamente para evitar males mayores.

 

Las manchas en los dientes: sus posibles causas

 

Algunas causas que pueden a priori generar manchas negras en los dientes, pueden ser las alteraciones del esmalte dental, o bien el sarro. Estas manchas oscurecen el tono blanco de nuestra dentadura y producen un efecto antiestético, pero además de ello pueden ser perjudiciales para nuestra salud dentaria. Es importante, pues, acudir al dentista para poder esclarecer los motivos de este problema en cada caso.

 

Hemos apuntado como posibles razones de los dientes negros, la acumulación de sarro y el deterioro o alteración del esmalte dentario, pero pueden darse asimismo otras causas más dispares:

  • Manchas dentales debidas a alimentos que manchan la dentadura, tales como colas, vino tinto, café, chocolate, té negro, etc, o al consumo habitual de tabaco.
  • Caries cuyo avance está destruyendo el esmalte de los dientes.
  • El uso prolongado de colutorios o enjuagues bucodentales con contenido en clorhexidina. Estos colutorios, generalmente empleados para enfrentar los problemas gingivales y periodontales, deben usarse por un periodo limitado de tiempo (dos semanas a lo sumo), pues de lo contrario manchan la dentadura.

 

Las manchas marrones en los dientes, así como las manchas negras, pueden ser eliminadas con un sencillo tratamiento odontológico, una vez el dentista haya diagnosticado sus causas y establecido el método terapéutico adecuado.

 

Las manchas en los dientes: ¿cómo deben combatirse?

 

En primer lugar, si tales manchas se deben al sarro (como es lo más habitual), han de combatirse con un tratamiento de limpieza dental, una forma posible de remover los cúmulos de sarro una vez estos ya no pueden ser eliminados con la simple limpieza dental. Tales cúmulos pueden atribuirse a diversas causas, según las situaciones concretas de cada paciente: apiñamiento dental, deficientes hábitos de limpieza de los dientes, o bien consumo habitual de café o tabaco. Es un tratamiento que no resulta especialmente costoso, y que además es muy eficaz contra este tipo de problemas concretos. Es una dolencia grave e irreversible, puesto que el hueso alveolar perdido es irrecuperable. Prolifera considerablemente en una sociedad como la nuestra, en que el consumo de cafeína, nicotina y azúcares son harto frecuentes. Por tales razones, la periodontitis deberá ser detectada y combatida, a ser posible, en sus fases más prematuras e iniciales. Si estas manchas negras en los dientes no son eliminadas, pueden avanzar hacia adentro de las piezas dentarias, originando periodontitis. Esta es una patología periodontal infecciosa de carácter grave, pues puede afectar al hueso alveolar, que es el que sustenta los dientes. Para evitar tal avance, es absolutamente necesario desinfectar las encías.

 

Además, las manchas en los dientes se deben también al avance de las bacterias en estos, concretamente hacia el interior de las piezas y hacia la encía, destruyendo el hueso. Para acabar con estas bacterias y su devastadora progresión, deberemos someternos a un tratamiento de curetaje raspado y alisado radicular. Consiste en raspar las raíces de los dientes para así acabar con las bacterias de estos.

 

El problema de los dientes negros, si bien pueda parecer superficial o meramente estético, ha de ser combatido para evitarnos complicaciones serias, y esto es algo que en la Clínica Dental González Baquero conocemos muy bien.

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Duración de la ortodoncia

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La duración de la ortodoncia es una de las preocupaciones principales de los que inician este tratamiento. La corrección dental es algo muy necesario para evitar caries, gingivitis y otras dolencias dentales y periodontales producidas o favorecidas por el amontonamiento de piezas dentarias o el mal alineamiento de estas.

Hay que dejar claro, en primer lugar, que un tratamiento ortodóntico puede habitualmente durar entre uno y tres años, pero que también puede suceder que una mala posición o mal alineamiento dentario de carácter leve puede corregirse en tan sólo unos meses.

Pero para albergar una idea lo suficientemente clara sobre cuánto puede abarcar un tratamiento de estas características, es necesario que sepamos que la ortodoncia se divide en varias fases o etapas:

La fase previa o preliminar, en que se realiza un estudio de los rasgos y problemas dentales del paciente. Esta etapa es de primordial importancia, ya que en ella el ortodoncista planifica todo el trabajo posterior, mediante una evaluación de cada caso específico (lo que incluirá factores como la mordida, el estado de la mandíbula, etc), unas radiografías, fotografías del interior y el exterior de la cavidad bucal (intraorales y extraorales), modelos extraídos en materiales como alginato o escayola, y un diagnóstico y un plan de trabajo elaborados en consecuencia.

La fase de alineamiento y nivelación de las piezas dentarias.

En este momento del tratamiento, que no es sino la primera fase del tratamiento activo propiamente dicho, se corrige el apiñamiento de los dientes, se corrige la mordida cruzada (aquella en que la fila superior de dientes se superpone u ocluye a la fila inferior), y se traccionan los dientes que permanecen incluidos en la mandíbula o hueso maxilar, a pesar de haber alcanzado su total desarrollo (es decir: los dientes que no han erupcionado cuando debieran haberlo hecho).
La fase en que se corrige la mordida y la relación entre las muelas o relación molar. Se empiezan a encajar los dientes en su posición correcta, generalmente mediante el uso de elásticos.
La fase o etapa en que se cierran los espacios interdentales.
El acabado, con sus pequeños ajustes de perfeccionamiento de la dentadura.
Retirada de los aparatos ortodónticos.
Retención de los resultados: en esta etapa, se emplean retenedores (férulas) para mantener los resultados en cuanto a alineación dental. Ello se realiza para evitar que las piezas dentarias vuelvan a su posición anterior, a la que tienden por naturaleza.

Ortodoncia: tiempo que puede durar

El tiempo que puede abarcar un tratamiento ortodóntico, o duración de la ortodoncia, se ve condicionado por una serie de factores:
El avance de la edad después de los 30 años puede aumentar la duración del tratamiento.
Determinadas maloclusiones o malas mordidas, asimismo, pueden conllevar una mayor duración del tratamiento.
Si se requiere algún tipo de intervención de cirugía correcta o intervención ortoquirúrgica, asimismo la duración puede prolongarse desde el promedio normal de 3 años, hasta los 4-5 años.

Además, pueden darse otras causas, como un crecimiento mandibular imprevisto, que también puede dar lugar a una dilatación del tratamiento, pues en estos casos tan específicos es necesario volver a comenzar.
La pregunta más frecuente en los tratamientos de corrección dental es cuánto tiempo se llevan los brackets. La media se halla entre los 12 y los 18 meses, pero también puede prolongarse por causas análogas a las que hemos apuntado arriba.
La duración de la ortodoncia es, pues, algo que viene sujeto a diversos factores. Pero es un tratamiento sumamente necesario que nos ayudará a tener una mejor salud bucodental si sabemos mantenerlo y cuidarlo. La ortodoncia no es sólo una cuestión estética, sino también una cuestión básica de salubridad de nuestros dientes, encías y mandíbula.

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Limpieza dental, ¿Cada cuánto se recomienda hacerla?

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La limpieza dental es uno de los servicios de odontología conservadora más demandados y también de los más practicados por parte de los odontólogos. Al menos  recomiendan una limpieza bucal una vez al año, ya que, incluso teniendo buenos hábitos de higiene dental, es necesaria una limpieza de boca profesional cada poco tiempo para eliminar los restos de comida acumulada entre los dientes y encías que se convierten en placa bacteriana.

 

El cepillo de dientes no puede llegar a ciertos rincones de la boca durante el cepillado, de ahí que la limpieza dental sea tan necesaria, porque hay zonas donde solo se puede acceder con instrumental odontológico. Es en esas áreas de difícil acceso donde las bacterias se acumulan y se solidifican formando depósitos de sarro que pueden originar enfermedades tan peligrosas para la salud bucodental como la gingivitis o la periodontitis. 

 

El profesional será el que indique al paciente la frecuencia con la que debe hacerse la limpieza de dientes, ya que cada persona tiene necesidades diferentes en base a su dentadura. Los pacientes que tienen apiñamientos dentales, por ejemplo, son más propensas a acumular mayor cantidad de sarro entre esos dientes concretos y por tanto necesita limpiezas dentales más a menudo para mantener una salud oral óptima.

 

¿En qué consiste una limpieza dental?

 

En la actualidad la mayoría de clínicas dentales llevan a cabo una limpieza dental por ultrasonidos, cuyo objetivo es eliminar la placa bacteriana y el cálculo que se acumulan con el paso del tiempo en cada pieza dental y también se ha demostrado que resulta eficaz para reducir la gingivitis y reforzar el esmalte dental. 

 

Para ello se utiliza un instrumental específico y después una pasta de profilaxis que se aplica para la eliminación de manchas producidas por el tabaco u otro tipo de sustancias como vino, café, etc.

 

Para la limpieza se utiliza una máquina de profilaxis con una punta metálica que emite vibraciones de alta frecuencia, o ultrasonido, que resultan muy eficaces para conseguir desprender la placa bacteriana con mayor facilidad. Esta técnica es totalmente indolora y mucho más rápida que las técnicas tradicionales debido a que se utiliza una máquina de alta precisión y con la última innovación tecnológica y no instrumentación manual como se hacía antes.

 

La intervención suele durar habitualmente unos 30 minutos, aunque todo dependerá de la cantidad de placa y cálculo que tenga acumulado el paciente, del tipo de dentadura y de la colaboración de la persona. No se utiliza anestesia, aunque en casos en los que fuera estrictamente necesario, podría hacerse con sedación consciente, aunque suelen ser pacientes muy escasos.

 

¿Cómo funciona la máquina de ultrasonidos?

 

El aparato dispone, como hemos dicho anteriormente, de una punta metálica de forma curva y acabada en punta. Una vez que la máquina se activa, la punta vibra y arroja agua a presión que permite la eliminación de placa y cálculo que se acumula en los dientes. El profesional pasará la punta metálica por la superficie de cada pieza dental y por todas las zonas de más difícil acceso durante el cepillado, que suelen ser la línea que se forma entre los diente y la encía y también los espacios interdentales.

 

Una vez terminada la limpieza diente por diente, se utiliza una pasta especial que se aplica con un cepillo eléctrico para eliminar las bacterias que aún puedan quedar después del tratamiento de ultrasonido y también para eliminar las manchas dentales.

 

¿Cuáles son las ventajas de una limpieza dental con ultrasonido?

 

Estas son las principales ventajas que ofrece una limpieza utilizando el ultrasonido:

 

  • Se reduce el tiempo del tratamiento si lo comparamos con la limpieza tradicional.
  • El paciente no tiene molestias ni dolor. La sensibilidad dental es la única sensación que puede notar durante el tratamiento.
  • Eficacia contrastada para la eliminación de placa bacteriana y las manchas dentales.
  • Mejora notablemente la sonrisa del paciente.

 

Preguntas frecuentes sobre las limpiezas dentales

 

¿Sufre el paciente algún tipo de daño durante la limpieza dental?

 

Si la limpieza dental la ejecuta un profesional cualificado y experimentado no debería causar ningún daño a los dientes ni a las encías del paciente. Una limpieza bucal mal hecha, aunque sea un tratamiento dental sencillo de ejecutar, podría provocar dolor en el paciente y esto solo puede ocurrir con profesionales con una dudosa reputación.

 

¿Qué sensaciones tiene el paciente después del tratamiento?

 

La limpieza dental puede producir una leve sensibilidad en la dentadura del paciente, aunque no en todos los casos. Esto ocurre porque al eliminar el sarro, el diente queda más expuesto y, por tanto, más sensible ante los alimentos y bebidas que están demasiado fríos o calientes. Cuando aparece la sensibilidad podría durar varios días por tanto es recomendable tratar de ingerir alimentos y líquidos templados y evitar las temperaturas extremas. En caso de que la sensibilidad dure más de una semana, el paciente debe acudir sin falta a su clínica dental para ser examinado por el especialista.

 

¿La limpieza dental es compatible con todos los pacientes?

 

Las limpiezas dentales son compatibles con la mayoría de pacientes. Tan solo las personas que padecen enfermedades periodontales avanzadas no pueden recibir una limpieza. Antes deberán seguir un tratamiento específico para devolver la salud a las encías y tejidos periodontales y solo entonces, si el profesional lo estima oportuno, se podrá llevar a cabo la limpieza dental. 

 

¿Cada cuánto tiempo es necesaria una limpieza?

 

Cada paciente tiene una dentadura diferente y, por tanto, unas necesidades distintas. Aunque es cierto que habitualmente se dice que la limpieza debe aplicarse una vez al año como mínimo, hay pacientes que necesitan más de una, ya sea por sus hábitos de higiene bucal deficientes o por el tipo de dentadura que tenga. En algunos casos, la opción de acudir a la clínica cada seis meses puede ser la más recomendable.

 

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de la última tecnología y los profesionales más cualificados para llevar a cabo limpiezas dentales o cualquier otro tratamiento que necesite para usted y los suyos. No dude en pedir cita para resolver cualquier duda y recuerde que somos su clínica de confianza desde hace más de cuatro décadas. ¡Le esperamos!

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Reconstrucción dental y empastes

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En la odontología conservadora, la reconstrucción dental y el empaste son quizá los tratamientos más utilizados para recuperar la salud bucodental del paciente, ya que, el paso de los años hace que el esmalte se vaya debilitando como consecuencia de la placa bacteriana y otras afecciones dentales, como la caries. 

 

Para combatir la caries los empastes son muy efectivos, ya que sellan la pieza dental y evitan el paso de bacterias. Para reparar el esmalte, las reconstrucciones dentales son el tratamiento que más utilizan los profesionales en la clínica dental. Vamos a ver en este post en qué consiste cada uno de ellos y qué soluciones aportan al paciente.

 

Empastes dentales

 

Los empastes, también llamados de modo más técnico obturaciones dentales, es un tratamiento que se utiliza para la reparación de piezas dentales que han sido afectadas por caries de carácter leve o moderado. Se utiliza anestesia local para que el paciente note las mínimas molestias posibles. Vamos a ver los pasos de esta sencilla intervención.

 

1º paso: examen del profesional

 

En esta primera fase, el odontólogo examinará detenidamente la pieza afectada para comprobar el tipo de caries que tiene y decidir si el empaste es una buena opción para devolver su funcionalidad. Si la muela tiene una caries muy profunda que ha destruido una gran parte del conjunto, en vez de un empaste podría optar por la reconstrucción de dientes.

 

2º paso: aplicación de anestesia local

 

Una vez que el odontólogo ha decidido llevar a cabo el empaste aplicará anestesia local en los tejidos alrededor de la pieza dental afectada. Con esta técnica el dolor durante la intervención desaparece y el paciente tan solo notará la actuación del profesional pero sin dolor alguno.

 

3º paso: retirada del tejido dañado

 

El profesional utilizará distintas herramientas para retirar la pulpa dañada por la caries (también conocida popularmente como “nervio”). Para ello deberá acceder dentro de los conductos radiculares y extraer cuidadosamente el tejido en mal estado. En ocasiones no es fácil llegar al final de los conductos porque están en curva y las herramientas no llegan hasta allí. Aquí es donde el odontólogo debe demostrar su pericia y conseguir retirar la pulpa en su totalidad, ya que si se deja dentro tejido necrótico las bacterias pueden crear una nueva caries y el empaste no serviría de nada.

 

4º paso: sellado del diente

 

Este paso, junto al anterior, son los más importantes del empaste. Una vez que el odontólogo ha limpiado perfectamente los conductos y ha evacuado la pulpa afectada por la caries, se procede al sellado de la pieza dental utilizando normalmente una resina especial (composite), que evitará la entrada de bacterias y devolverá la funcionalidad al diente.

 

También se pueden utilizar otros materiales para el sellado como la porcelana, que es más duradera que la resina y con un buen resultado estético. La amalgama tiene una gran durabilidad (entre 15 y 20 años), pero el efecto estético no es el que buscan los pacientes y prácticamente no se utiliza en ninguna clínica dental.

 

Después de aplicar el composite, el odontólogo limará y pulirá el material que sobresale del diente para que no dañe la lengua o el interior de la mejilla. También para conseguir una mordida perfecta y una masticación de alimentos óptima.

 

La duración de los empastes de composite suele ser de unos diez años aunque todo depende de los hábitos del paciente y si tiene algún tipo de afección bucodental como puede ser el bruxismo. En este caso, por la fricción de las piezas dentales, el empaste podría sufrir más desgaste y durar menos que otro sin este tipo de problema.

 

Reconstrucciones dentales

 

En ocasiones, el empaste no es la mejor opción para reparar un diente que ha sufrido una caries muy profunda y que ha afectado seriamente a la pulpa dental. En estos casos se requiere una reconstrucción coronaria, ya que, un empaste normal sería insuficiente para devolver la funcionalidad a la pieza afectada. También puede ocurrir que un empaste antiguo se desprenda o se quiebre por el paso del tiempo. En estos casos se recurrirá a una reconstrucción dental.

En el caso de traumatismos o roturas parciales del diente donde falte una pared, las reconstrucciones dentales suponen una solución efectiva para evitar un tratamiento más complejo y costoso como el implante dental. La duración de la reconstrucción dental suele superar la mayoría de las veces los diez años, aunque todo dependerá de los hábitos y la salud dental del paciente.

 

Pasos que se llevan a cabo durante la reconstrucción dental

Al igual que los empastes, la reconstrucción dental utiliza anestesia local durante la intervención. Vamos a ver las distintas reconstrucciones dentales que existen:

 

Reconstrucción con incrustaciones

Es la que más se utiliza cuando hay una destrucción importante de la pieza dental pero no demasiada profunda. La incrustación respeta la anatomía de la pieza afectada y utiliza materiales para la cimentación como la cerámica o la circonita.

 

Reconstrucción con composite

Este tipo de reconstrucción se emplea para traumatismos y lesiones que se han producido de manera puntual y que no son demasiado profundas. Una vez retirados los restos de tejidos afectados se aplica el composite para reparar la pieza y se utiliza luz ultravioleta para darle mayor consistencia y conseguir que el material sea lo más parecido al esmalte.

Reconstrucción con perno y corona

Es el tipo de reconstrucción más complejo y también el más costoso, aunque siempre menos que el implante. Se utiliza en caries muy profundas que han destruido parte de la corona y necesitan un perno metálico para que el diente se sujete. Una vez instalado el perno, se coloca una corona de porcelana que sustituirá a la lesionada y dará más consistencia al nuevo diente. La reconstrucción coronaria ofrece unos resultados excelentes y devuelve la función al diente en muy poco tiempo.

Algunos consejos para evitar empastes y reconstrucciones dentales

Aunque los empastes y reconstrucciones son tratamientos muy efectivos para reparar piezas dentales que han sufrido traumatismos y otras afecciones bucodentales, la prevención es el mejor consejo que un odontólogo puede dar a sus pacientes para evitar poner en práctica estos tratamientos. Estas son algunas recomendaciones para mantener una buena salud bucodental y evitar tratamientos de reparación dental:

  • Mantener buenos hábitos de higiene y cepillarse los dientes después de cada comida, preferiblemente con pasta dentífrica rica en flúor.
  • Utilizar el hilo dental y el enjuague bucal después de cada cepillado.
  • Acudir a la clínica dental cada seis meses y recibir como mínimo una limpieza bucal al año.
  • Llevar una dieta equilibrada y evitar comidas demasiado azucaradas y bebidas carbonatadas.

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales y medios técnicos para llevar a cabo cualquier tratamiento bucodental que necesite. Pida cita y resuelva cualquier duda que tenga, estamos a su disposición. Le esperamos.

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Los problemas posteriores de una endodoncia

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Los tratamientos de endodoncia suelen ser de los más sencillos en odontología conservadora. Consiste en extraer la pulpa dental que se encuentra en mal estado dentro de los conductos radiculares del diente con el fin de evitar un mayor deterioro de la pieza y una posible extracción.

 

Una endodoncia es necesaria cuando se ha producido una caries muy profunda en la pieza con la consiguiente necrosis de la pulpa dental. También se utiliza para combatir la inflamación de la pulpa (pulpitis), abrasión, erosión y desgaste de los dientes por excesivo roce entre ellos (bruxismo).

 

La pulpa dental se encuentra en las raíces del diente y, cuando se inflama, se manifiesta con dolor leve o intenso o también al tomar alimentos o bebidas demasiado frías o demasiado calientes. Después de examinar el diente afectado, el odontólogo será el encargado de recomendar la endodoncia para extraer la pulpa afectada y así contrarrestar el dolor que sufre el paciente.

 

Las fases de una endodoncia

 

Primera fase: examen inicial

 

El odontólogo examina al paciente y le pregunta sobre el dolor que siente en el diente afectado, su intensidad, localización, si se puede calmar con frío, etc. El profesional, si lo considera necesario, efectuará alguna radiografía o utilizará el escáner intraoral para comprobar el estado real de la pieza, su anatomía y el estado de los conductos radiculares. El objetivo de esta exploración es hacer un buen diagnóstico y elegir el tratamiento más adecuado.

 

Segunda fase: limpieza de conductos

 

Si el profesional considera adecuada la endodoncia como tratamiento conservador para eliminar el dolor y restaurar la funcionalidad de la pieza afectada, procederá aplicando anestesia local en el diente y los tejidos de alrededor. Es importante cerciorarse de que no hay ninguna infección o inflamación en el diente para que la anestesia sea eficaz. Si hubiera infección, la endodoncia no se podrá realizar y el paciente deberá tomar antiinflamatorios y antibióticos recetados por el odontólogo.

 

Una vez que la anestesia ha hecho su efecto, el especialista procede a hacer un pequeño agujero en el diente para poder acceder a la pulpa y extraerla. En este paso se aísla el diente afectado del resto y se procede a limpiar los conductos radiculares de pulpa en mal estado. El objetivo es dejar los conductos totalmente asépticos.

 

Tercera fase: obturación

 

En esta última fase, una vez limpios los conductos radiculares, se procede a su sellado con un material especial que impide el paso de bacterias y gérmenes. El diente queda totalmente insensibilizado pero con todas sus funciones listas y, lo que es más importante, sin ningún dolor para el paciente.

 

El especialista comprueba que los conductos de la pieza han quedado perfectamente sellados y emplaza al paciente a una revisión en varias semanas para cerciorarse de que no ha habido ninguna complicación.

 

Endodoncia, problemas posteriores

 

Después de haberse llevado a cabo la endodoncia, pueden surgir algunas complicaciones, de ahí la importancia de acudir puntualmente a las revisiones del odontólogo. De esta forma se pueden atajar a tiempo y evitar que vayan a más. Estos son los principales problemas que pueden darse después de una endodoncia mal hecha y sus síntomas:

 

Infección de endodoncia antigua

 

Si antes de efectuar la endodoncia ya existía una infección leve o una lesión ósea provocada por ella y estas dolencias no remiten, es muy importante vigilarlas en los meses posteriores para valorar el tratamiento a seguir.

 

El dolor persiste

 

Si después de varias semanas de la endodoncia el paciente sigue con dolor en el diente de la intervención, el odontólogo deberá explorarlo de nuevo y revisar si los conductos se han sellado adecuadamente o si hay algún conducto anexo que no se ha tratado.

 

Sellado corto de conductos radiculares

 

Las endodoncias que se han realizado con sellados cortos en los conductos tienen una posibilidad mayor de fracaso, ya que hay más posibilidades de que penetren las bacterias al final de las raíces. En estos casos habría que volver a hacer el sellado.

 

Fractura de la pieza dental

 

Las piezas dentales endodonciadas tienen mayor posibilidad de sufrir una fractura, ya que, una vez vaciados y sellados los conductos radiculares quedan más debilitados y se vuelven más rígidos, con el consiguiente riesgo de fractura. En estos casos, si el especialista lo considera oportuno, se puede colocar una corona de porcelana en la pieza para protegerla.

 

Perforaciones radiculares

 

Este problema puede aparecer cuando se está realizando la endodoncia debido a la poca profesionalidad del especialista o también porque se complica la búsqueda de los conductos radiculares. Para solucionarlo, se suele utilizar MTA, un material consistente capaz de sellar la grieta que se ha provocado y con una evolución favorable en la mayoría de los casos. El profesional hará un seguimiento en las semanas siguientes para comprobar si ha sido efectivo.

 

Material odontológico dentro del conducto

 

Este es otro caso de una mala praxis. En conductos radiculares con demasiada curva puede suceder que se rompa alguna lima que utiliza el especialista durante la endodoncia y el trozo se aloje dentro del conducto. La mejor solución es extraer el trozo lo antes posible, pero en el caso de que sea imposible no suele suponer un problema grave para el éxito de la intervención.

 

Dudas sobre la endodoncia

 

Muchos pacientes que nunca se han sometido a un tratamiento de endodoncia nos hacen llegar sus dudas sobre el procedimiento y nosotros gustosamente las resolvemos para que dispongan de toda la información y estén tranquilos durante la intervención. Quizá la consulta que más les preocupa es si van a sentir dolor o no. Como hemos dicho antes, se utiliza anestesia, por lo que no debería aparecer el dolor en una endodoncia, todo dependerá del umbral del dolor de cada persona y si en ese momento se encuentra nerviosa o alterada. Aunque es cierto que la anestesia ayuda a mitigar las posibles molestias de la intervención, sí que puede resultar un tanto incómoda cuando el profesional extrae la pulpa y limpia los conductos radiculares.

 

Los pacientes también nos preguntan por la efectividad de la endodoncia y si, en ocasiones, es necesario volver a endodonciar el mismo diente. Aunque es cierto que es un tratamiento definitivo, dependiendo de cada caso, a veces no se pueden eliminar en su totalidad las bacterias acumuladas en los conductos porque es difícil acceder a ellos o por falta de pericia. En estos casos se suele llevar a cabo una segunda limpieza de los conductos.

 

Como ven, la importancia de acudir a una clínica con todas las garantías resulta clave para evitar problemas en cualquier tratamiento. En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales y medios técnicos para su endodoncia Madrid. Pida cita y confíe en nosotros.

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¿Brackets o Invisaling?

Los brackets convencionales e Invisalign, también llamada la ortodoncia invisible, son posiblemente los dos sistemas de ortodoncia que más utilizan los profesionales en la actualidad. Ambos tienen ventajas e inconvenientes y los pacientes nos plantean muchas dudas a la hora de decidirse por uno o por otro.

En nuestra clínica dental, nuestros especialistas en ortodoncia se encargan de realizar un examen previo en la dentadura del paciente y, en base a sus necesidades de ortodoncia, le aconsejarán un sistema concreto de ortodoncia, o le darán la opción de elegir entre varios. Es en esas circunstancias donde los pacientes necesitan aclarar ciertas dudas para poder tomar la decisión correcta con toda la información posible.

Ventajas de los brackets convencionales

Es el tipo de tratamiento de ortodoncia más utilizado en todo el mundo, en primer lugar porque es el que primero se inventó y, por tanto, el pionero en la alineación dental y, en segundo lugar, porque es el más predecible ante cualquier posible complicación y por su continuo perfeccionamiento a lo largo de los años.

Se utilizan dos componentes imprescindibles: los brackets metálicos (o también de cerámica) y los arcos, que varían de grosor según las necesidades de alineación de cada paciente. Después de las revisiones marcadas por el ortodoncista, cuando el paciente acude a la clínica se corrige la posición de los brackets y los arcos hasta conseguir la alineación dental deseada.

Una de las principales ventajas de los brackets tradicionales es que la fricción del bracket con el arco es prácticamente nula y esto hace que el tiempo del tratamiento se reduzca de manera considerable. Por otro lado, al tratarse de aparatos fijos que no pueden quitarse, los resultados se pueden predecir perfectamente, algo que no siempre sucede con Invisalign, ya que el tiempo final del tratamiento depende de las horas que el paciente lleve puestos los alineadores que son totalmente removibles.

También hay que decir que los brackets metálicos pueden producir algún tipo de herida en las encías o la parte interna de las mejillas durante el tratamiento, pero actualmente se ha reducido considerablemente ese riesgo, ya que los materiales utilizados son de la máxima calidad para minimizar en todo lo posible las molestias en el paciente. 

Otra ventaja importante de los brackets metálicos es que es el tratamiento de ortodoncia más asequible en cuanto a costes, lo que no impide que los resultados finales sean realmente excelentes.

Ventajas de Invisalign: ortodoncia invisible

Invisalign es un novedoso sistema de ortodoncia llamado la ortodoncia invisible debido a los alineadores transparentes que utiliza. Estos alineadores se utilizan en la arcada superior e inferior como si fueran fundas y se fabrican de manera personalizada para cada paciente, con la medida exacta de su dentadura. El diseño avanzado de estos alineadores consiguen mover los dientes de manera progresiva hasta lograr la alineación prevista por el ortodoncista.

Otra ventaja de Invisalign es que el sistema es totalmente digital, ya que utiliza la tecnología 3D para prever los movimientos de los dientes y cómo quedarán después del tratamiento. Esta innovación permite al paciente comprobar en pantalla, gracias a un software específico, cómo será su nueva sonrisa una vez que termine el proceso. El sistema digital también permite al especialista conseguir una mayor precisión en el movimiento de los dientes y por tanto en los resultados finales.

Por otro lado, otra ventaja importante de Invisalign es el aspecto estético durante el tratamiento, ya que los alineadores solo son perceptibles en las distancias cortas y permite al paciente mantener una autoestima alta en sus relaciones sociales, algo que es más difícil de conseguir con los brackets convencionales.

Por otro lado, el sistema Invisalign es completamente indoloro y, a diferencia de los brackets normales, los alineadores se pueden remover, es decir, que pueden quitarse a la hora de comer o del cepillado de dientes. También en momentos puntuales que el paciente considere, aunque los ortodoncistas aconsejan mantenerlos al menos durante 22 horas al día para que el tratamiento no se prolongue demasiado en el tiempo. 

Esta quizá es la desventaja más importante de este sistema, ya que el paciente puede quitarse las férulas cuando lo crea oportuno y muchas veces no es coherente con el tiempo que los alineadores permanecen alejados de su boca. El ortodoncista siempre informará al paciente de que los dientes no efectuarán ningún movimiento mientras las férulas no estén colocadas en su sitio. 

Entre los usuarios de Invisalign, los pacientes que padecen bruxismo pueden dañar las férulas y, como consecuencia, originar algunos problemas durante el tratamiento. Por otro lado, como hemos dicho antes, el sistema Invisalign tiene un precio más alto que los brackets tradicionales, aunque es cierto que se compensa con las múltiples ventajas que presenta.

¿Qué tratamiento es mejor, brackets o Invisalign?

Hay que decir que los dos tratamientos son excelentes para conseguir una alineación dental perfecta, por tanto, la calidad final del tratamiento no debe ser un criterio por el que el paciente deba decantarse. Los criterios a la hora de decidir por uno u otro deben ser otros, ya sea la comodidad de los alineadores removibles de Invisalign o su estética, por ejemplo. 

En los dos tratamientos la colaboración del paciente debe ser total, ya que su actitud juega un papel primordial a la hora de que el tratamiento se desarrolle con todas las garantías. Eso es algo que el especialista deja claro desde el primer día, es decir, que los resultados no solo dependen de la técnica y los medios empleados, sino también de la propia persona que se está sometiendo al tratamiento.

Los especialistas siempre aconsejan a los usuarios de Invisalign que no abusen del tiempo en que los alineadores están fuera de la boca (como mucho 2 horas diarias), de ahí que los pacientes ideales son los jóvenes o adultos, aunque también los adolescentes pueden utilizarlos siempre que los padres supervisen el tiempo que llevan puestas las férulas. El hecho de que los brackets convencionales sean fijos, supone una ventaja para que el tratamiento dependa solo del trabajo del ortodoncista y los tiempos del tratamiento puedan reducirse.  

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los profesionales más experimentados y los medios técnicos más avanzados para desarrollar todos los tratamientos de ortodoncia, incluidos los brackets convencionales y la ortodoncia invisible. Si desea resolver todas las dudas relacionadas con estos u otros tratamientos pida cita con nosotros para decidir, con la ayuda de su ortodoncista, cuál es el que más le conviene. Le esperamos. 

 

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¿En qué consiste el mantenimiento periodontal?

El mantenimiento periodontal es la fase posterior a un tratamiento periodontal y su objetivo es preservar la salud periodontal del paciente y evitar posibles complicaciones. Esta fase es fundamental en el tratamiento de las enfermedades periodontales para minimizar las recidivas, reducir la posibilidad de pérdidas dentales y tratar otras posibles afecciones bucodentales.

Una enfermedad como la periodontitis es importante detectarla en sus primeras fases, de esta manera se puede evitar la posible pérdida de piezas dentales y la estabilización del hueso que las sujeta. En fases muy avanzadas de la enfermedad, cuando el deterioro es demasiado grande, no hay otra alternativa que la extracción de los dientes afectados, pero se pueden evitar estos casos tan extremos si se siguen las pautas marcadas por el especialista en el mantenimiento periodontal. Este tratamiento está basado en un diagnóstico preciso que ponga en marcha cuanto antes un tratamiento efectivo.

Muchos pacientes creen que el mantenimiento periodontal consiste en una profilaxis o limpieza profesional de la boca, pero esto no es cierto. En realidad tiene que ver con un tratamiento médico personalizado para cada paciente con el objetivo de que la periodontitis no vuelva a aparecer. En caso de que el paciente se haya sometido a un tratamiento de implantes dentales, el mantenimiento periodontal favorece el seguimiento del estado de los mismos y puede detectar algún tipo de infección de manera precoz.

En qué consiste el mantenimiento periodontal

Después de la fase del tratamiento periodontal el profesional debe evaluar el estado de salud bucodental y más en concreto el periodontal. Es muy importante identificar factores de riesgo que puedan derivar en una nueva progresión de la enfermedad, lo que se conoce como recidivas.

En el caso de los implantes, en el mantenimiento periodontal se tratará de evitar la inflamación y la infección de los tejidos periimplantarios y de esta forma minimizar en todo lo posible el riesgo de que el implante fracase.

Acciones que se llevan a cabo en el mantenimiento periodontal

 Anamnesis

Consiste en la actualización de la historia clínica del paciente siempre teniendo en cuenta todas las modificaciones durante el tratamiento y las molestias o complicaciones que se ha podido producir. El profesional también revisa y actualiza la medicación que toma el paciente en base a su evolución.

Control de la placa bacteriana

Es un control muy importante para comprobar la evolución de la enfermedad periodontal y, para ello, el especialista debe evaluar mediante medidores si la placa está aumentando o, por el contrario, ha desaparecido. También se comprueba si hay alguna caries, desgaste dental o hipersensibilidad.

Periodontograma

Es la prueba para comprobar la profundidad de las bolsas periodontales, el nivel de inserción clínico y la recesión gingival. También se comprueba la inflamación de las encías y la supuración. Este es un indicador de que la enfermedad periodontal continúa activa. Además, también se comprueba la movilidad de los dientes, ya que es un indicador de la progresión que está llevando la enfermedad, aunque también puede ser por otras causas totalmente diferentes.

El periodontograma también sirve para comprobar las lesiones de furcación donde en las zonas de difícil acceso, la acumulación de placa puede ser más peligrosa. Por ejemplo, en zonas muy sensibles es imprescindible controlar la ausencia de encías queratinizadas. Además del periodontograma también es necesario llevar a cabo un examen radiológico cada dos o tres años donde se pueden observar los cambios en el hueso alveolar, posibles caries y otras patologías a nivel periapical.

¿Qué ocurre si no se sigue un buen mantenimiento periodontal?

Es un hecho que los pacientes que no siguen las directrices del programa de mantenimiento periodontal descuidan su higiene bucodental y en poco tiempo presentan síntomas de deterioro periodontal. Por tanto, es el especialista el encargado de personalizar al paciente las medidas de higiene que debe tomar para revertir la situación.

Es imprescindible seguir un tratamiento para descubrir localizaciones que se han infectado posteriormente al tratamiento. Mediante una tartrectomía se elimina la acumulación de placa supragingival  y subgingival. En el caso de los implantes, en la actualidad hay cepillos diseñados especialmente para permitir un mejor acceso a las prótesis y así evitar la formación de placa. También es recomendable el uso de enjuagues bucales que contengan cloruro de cetilpiridinio y clorhexidina.

Fluorización y pulido

La fluorización es un procedimiento que ayuda a evitar la hipersensibilidad dentinaria en los pacientes con enfermedad periodontal. Esta hipersensibilidad sucede porque este tipo de pacientes tienen más expuestas las raíces de los dientes que una persona sin esta afección. En estos casos, la fluorización es muy eficaz.

En cuanto al proceso de pulido sirve para eliminar las tinciones dentales siempre que la dentina no esté expuesta. Sin embargo, hay que evitar el pulido en las piezas con caries, en dientes con el esmalte demasiado fino, en zonas desmineralizadas, en restauraciones o en implantes.

Visitas a la clínica durante el mantenimiento periodontal

El especialista en periodoncia será el que marque las visitas a la clínica en función de sus exploraciones y del riesgo que vea en la progresión de la enfermedad periodontal. Estos riesgos varían según el paciente y tienen que ver con su estado de salud general, el consumo de sustancias nocivas como el alcohol o el tabaco, influencias genéticas, factores psicológicos, estrés, etc. Normalmente, después de una enfermedad periodontal, el primer año se llevan a cabo visitas de mantenimiento cada 3 o 4 meses y según su evolución el profesional ampliará o reducirá la frecuencia.

A pesar de todos los controles y los tratamientos de mantenimiento, puede suceder que el paciente sufra pérdida de inserción periodontal por muchos factores. Esto puede provocar que se reinicie la enfermedad denominada ahora recidiva periodontal. Las recidivas son frecuentes en pacientes que no desarrollan una técnica de higiene bucodental correcta o no son lo suficientemente constantes. En estos casos se pueden utilizar antisépticos que contengan clorhexidina, ya que tiene efecto antiplaca y actúa contra la gingivitis.

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales y los medios técnicos más sofisticados para llevar a cabo un mantenimiento periodontal eficaz para cada paciente. Pida cita con nosotros y resuelva todas sus dudas sobre este importante tratamiento bucodental.

 

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La caries infantil

La succión digital, la succión prolongada del chupete, la respiración oral o la deglución infantil son algunas de los problemas bucodentales que presentan los niños a edades muy tempranas, pero sin duda la caries infantil es una de las afecciones que se suelen dar con más frecuencia. No olvidemos que la caries es la enfermedad que más prevalece en la población mundial tanto en niños como adultos.

Según recientes estudios, en los países desarrollados, la caries es la enfermedad crónica más frecuente, por delante del asma y la diabetes. El 31,15% de niños entre 5 y 6 años tienen caries y en los niños de 3 años, el 20% padece esta enfermedad. La mala noticia es que muchos niños afectados por caries no reciben el tratamiento adecuado. Las familias con menos ingresos y una educación en salud bucal deficiente son los que más casos presentan. 

Las visitas frecuentes a la clínica dental son muy importantes para detectar a tiempo la caries infantil y tratar de neutralizarla cuanto antes. Además, el odontopediatra puede ofrecer algunas recomendaciones a los padres sobre la dieta que puede seguir el niño y la mejor manera de cepillarse los dientes para evitar que vuelva a aparecer la caries.

Causas de la caries infantil

Las bacterias son las encargadas de fermentar los carbohidratos de los alimentos y el ácido resultante provoca una destrucción progresiva de la estructura del diente y sobre todo del esmalte. Normalmente la combinación de una dieta alta en azúcares junto a una higiene bucodental deficiente son las culpables de que aparezcan las caries. De ahí que en los niños sea tan importante comenzar el cepillado de dientes desde la erupción de la primera pieza dental.

¿Por qué se desarrollan las caries?

La principal razón de la formación de una caries es la presencia de azúcares en la boca por espacios de tiempo largos. Esto se suele dar con frecuencia en los niños que toman excesivos productos alimenticios con un alto contenido en azúcar. Si a esto le sumamos una higiene bucal deficiente, como no cepillarse los dientes con el dentífrico correcto, o que tenga la cantidad de flúor adecuada, la caries tendrá las puertas abiertas para su aparición.

Muchos padres creen que el hecho de que aparezcan caries en los dientes de leche no tiene importancia ya que serán sustituidos por la dentición definitiva. Sin embargo, esta conclusión es errónea, ya que las caries en los primeros dientes avanzan mucho más rápido y provocan importantes trastornos como la destrucción de la estructura dental, problemas en la masticación y la generación de focos infecciosos de carácter moderado o severo. Además, el niño sufrirá dolores y alteraciones en su día a día, por tanto, es mucho más recomendable hacer hincapié en la prevención y en la higiene dental de calidad para evitar la aparición de la caries infantil.

Los dientes de leche comienzan su caída a los seis años y las caries que afectan a los niños por debajo de esa edad se denominan caries de la primera infancia. En el caso de las caries que afectan a menores de tres años hay que tratar cada caso con especial atención, ya que suelen ser casos de gravedad. Aquí la caries se denomina de primera infancia severa.

Las primeras muelas comienzan a ser sustituidas por las definitivas a partir de los diez años. Su función no es solo la masticación de alimentos, sino también conseguir un buen desarrollo de los maxilares y mantener los espacios necesarios para las piezas emergentes. Por supuesto también es muy importante la estética dental que proporcionan los nuevos dientes y un desarrollo del lenguaje adecuado.

¿Qué se puede hacer para prevenir la caries?

Las principales acciones para prevenir la caries tienen que ver con la eliminación o control de los principales factores de riesgo descritos anteriormente, como la mala higiene bucodental o el consumo excesivo de azúcares. Los padres son los principales responsables de que el niño tenga una dieta equilibrada y retrase al máximo la edad en la introducción del azúcar en su dieta (lo normal es hasta los dos años). Los productos que más azúcares contienen son los cereales, las galletas y la bollería industrial. El consumo de fruta está más recomendado que el de zumos, que también contienen mucho azúcar. Si se controla el consumo de estos alimentos, se evita en gran medida la aparición de la caries.

En cuanto a la higiene bucal, cuanto más tarde comience el niño a cepillarse los dientes, se desarrolla un mayor riesgo de formación de la placa bacteriana. A la salida del primer diente de leche, el niño ya debería empezar con el cepillado utilizando un cepillo especial y una pasta dentífrica adecuada dos veces al día. La cantidad de dentífrico varía dependiendo de la edad. En los menores de tres años será como un grano de arroz y en los mayores de esa edad será del tamaño de un guisante. 

La utilización de pastas dentífricas supervisadas por el odontopediatra han demostrado ser un protector eficaz contra las bacterias, reduciendo el riesgo de caries o aminorando su gravedad. De ahí que el profesional siempre será el encargado de recomendar la pasta y la cantidad que mejor se adecúa a las necesidades del niño.

La primera visita al odontopediatra debe efectuarse antes del primer año de vida del niño. Será la primera toma de contacto para examinar la boca del bebé y detectar posibles casos de caries para tratarlos lo antes posible.

Tratamientos para combatir la caries infantil

 

Aunque lo recomendable es detectar la caries infantil antes de que se desarrolle, en la práctica, lo normal es que los padres lleven al niño a la clínica cuando tiene dolor, lo que significa que probablemente presente una o varias caries. A menor edad del niño más complicado es el tratamiento a seguir, que puede llegar incluso a necesitar anestesia general para tratar el caso.

Para no llegar a este extremo, recomendamos extremar la prevención, acudir a las citas que marca el odontopediatra para un diagnóstico precoz de las posibles caries y seguir los consejos del pediatra. Si todos los padres siguieran estos pasos se evitarían problemas importantes derivados de las caries en niños muy pequeños. 

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales en odontopediatría para resolver cualquier duda y detectar a tiempo los posibles casos de caries en niños. Pida cita con nosotros.

 

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Quiste en la encía

En nuestra clínica dental de Madrid atendemos todo tipo de afecciones como un quiste en la encía, que es bastante común. Se trata de una dolencia que al principio es asintomática, de tal forma que solo con radiografías o pruebas de imagen se puede detectar. Vamos a profundizar un poco más en los quistes bucodentales y sus tratamientos.

Definición de quiste dental

También conocidos como quistes odontogénicos, son unos bultos, o cavidades anormales, situadas dentro de la boca que suelen contener pus en estado líquido o semisólido. El quiste se compone de una capa con un tejido de varios estratos de tipo escamoso que puede causar importantes daños en el interior de la mandíbula, en la encía o en el hueso maxilar. Algunos pacientes pueden presentar pequeñas deformidades en la zona del quiste o también movilidad de los dientes contiguos.

La buena noticia es que no supone una lesión peligrosa siempre que sea detectada a tiempo y se administre el tratamiento adecuado por parte del especialista. Si no es así, el quiste podría derivar en la pérdida de piezas dentales, aunque esta sería una situación extrema que no suele darse a menudo.

¿Qué tipos de quistes existen?

Normalmente hay dos tipos de quistes odontogénicos de carácter benigno. Son los siguientes:

Quistes dentales de desarrollo

Son quistes que aparecen por diversas alteraciones en los tejidos epiteliales de los dientes y la principal causa son los dientes que no han erupcionado o los dientes que han quedado retenidos. Los restos de estos tejidos originan los quistes de este tipo y deben ser tratados en el menor tiempo posible.

Dentro de esta categoría encontramos los fibromas, unos bultos duros que aparecen en la encía, la lengua o los labios. No generan demasiadas molestias, solo cuando se irrita la zona. Las personas con prótesis removibles o mal ajustadas suelen ser más propensas a este tipo de quiste que no tiene su origen en un proceso infeccioso. Es importante eliminar el factor que produce la irritación y después proceder a extirpar el bulto.

Quistes inflamatorios

Este tipo de quiste suele aparecer por efecto de infecciones de tipo inflamatorio derivadas de afecciones bucodentales como la periodontitis, por ejemplo. Aunque son quistes de carácter benigno, su aparición pueden ocasionar la pérdida de pulpa dental.

En esta categoría están los abscesos gingivales, unos quistes en la encía de origen infeccioso propiciado por las bolsas periodontales. Los abscesos se producen por inflamación de las papilas que rodean al diente y la posterior infección. Se suelen tratar con antibióticos y después se limpia la zona con curetaje. Tanto los abscesos, como las fístulas, aparecen por distintas razones, como la caries dental, una endodoncia mal ejecutada o la erupción del tercer molar.

Síntomas de quistes odontogénicos

Como hemos dicho anteriormente, en las primeras fases de la aparición de un quiste es muy probable que no haya ningún síntoma. Sin embargo, según avance el proceso podrían producirse desplazamientos dentales o incluso, en casos graves, provocar la pérdida de alguna pieza dental.

Es muy importante tratar los quistes con rapidez, de ahí que las visitas periódicas a la clínica dental sean tan importantes. En cualquier revisión rutinaria, el odontólogo puede detectar la formación de un quiste y comenzar el tratamiento cuanto antes. Es la mejor forma de prevención para evitar o contrarrestar este tipo de lesiones.

Tratamientos utilizados para los quistes dentales

La cirugía es el tratamiento más efectivo ante la aparición de quistes dentales. Su finalidad es extirpar el quiste en su totalidad eliminando todo el material y tejidos infectados y dejar la zona totalmente limpia para evitar que vuelve a reproducirse.

No todas las clínicas dentales disponen de un cirujano bucodental con la experiencia y la cualificación necesaria. Acudir a un cirujano bucal experto es muy importante, ya que, gracias a la pericia de estos profesionales, en muy poco tiempo el quiste podría eliminarse de la boca. 

Pero la intervención del profesional no solo es importante a la hora de extirpar el quiste, sino también en el estudio previo, la planificación de la intervención y el postoperatorio. Hay que recordar que un porcentaje mínimo de quistes, en caso de no recibir tratamiento, podrían terminar siendo malignos y provocar consecuencias mucho peores. 

Los quistes odontogénicos aparecen indistintamente en hombres y mujeres de cualquier edad y en cualquier momento de la vida. Es importante que el paciente se observe por si se detecta alguna anomalía, aparte de acudir a la clínica cada seis meses para ser examinado por un odontólogo. Los quistes en la encía y los situados en los huesos maxilares son bastante frecuentes, por eso la detección precoz de los quistes resulta esencial para poder eliminarlos cuanto antes.

La valoración previa del quiste suele hacerse con un escáner para comprobar la extensión su posible origen y cómo ha afectado a las estructuras adyacentes. Dependiendo del estado del diente, si tiene endodoncias o no, el estado de los dientes vecinos, el tamaño del quiste y otros factores, se procederá a la extracción del quiste. 

En la intervención se utiliza anestesia local y la duración oscila entre los 20 y los 30 minutos dependiendo de cada caso. Es un procedimiento totalmente indoloro y el postoperatorio incluye algunas molestias muy ligeras para el paciente que tiene que seguir una dieta blanda durante varios días.

Pasos en la extracción de un quiste dental

Antes de la extirpación del quiste, el especialista valorará si es necesaria la endodoncia o reendodoncia de los dientes afectados, junto con la exodoncia de los dientes que no tengan viabilidad. Después se produce una obturación para conseguir el sellado del diente y así evitar la reproducción del quiste.

El siguiente paso es la reconstrucción de la zona afectada mediante hueso artificial o del propio paciente. En el caso de los tejidos blandos afectados, también se procederá a una reconstrucción para evitar enfermedades periodontales y conseguir el mejor efecto estético posible. Cuando existen quistes dentales de un tamaño considerable, o cuyo origen no sea dental, es posible que se requieran tratamientos más avanzados.

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales y los últimos medios técnicos para velar por su salud bucodental. Pida cita con nosotros y resuelva todas sus dudas.

 

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¿Qué es la lengua blanca o saburra lingual en niños?

La lengua blanca o saburra lingual consiste en la formación de una capa blanquecina en el dorso de la lengua compuesta por restos de comida acumulados, bacterias que se nutren de ellos y células procedentes de la descamación de la lengua. La saburra suele aparecer en el fondo de la lengua, aunque puede aumentar poco a poco su volumen y extenderse a otras zonas. Cuando ocurre esto se le llama lengua saburral.

Hay que decir que la lengua siempre tiene una pequeña capa de saburra. Esto es normal, aunque siempre será una capa fina que no ocupa toda la lengua. En condiciones normales, si la higiene dental es buena y el estado de salud general óptimo, la lengua tendrá un color rojizo o rosado muy saludable y no estará no está ni demasiado húmeda ni demasiado seca. 

Cuando la persona tiene una sensación de pastosidad en la lengua es un indicador de que algo no funciona bien, tanto a nivel general como bucodental y puede ser una alarma de que se está formando la lengua saburral. Es el momento de acudir a tu dentista de confianza para una exploración bucodental.

Causas de la lengua saburral

La saliva es un fluido de vital importancia en la boca, ya que tiene propiedades antisépticas y evita la proliferación de bacterias. Cualquier problema relacionado con la saliva es una causa flagrante para la formación de lengua saburral, pero también hay otras causas que pueden originarla. Son las siguientes:

  • Higiene dental y lingual deficiente, sobro todo en la zona posterior de la lengua
  • Sequedad bucal debida a distintos factores como la falta de hidratación, respirar por la boca, obstrucción nasal, vegetaciones o enfermedades que influyen en la segregación de saliva.
  • Enfermedades relacionadas con la boca como gingivitis, periodontitis, faringitis o estomatitis.
  • Tabaco y alcohol: son sustancias que hay que intentar evitar porque están detrás de la formación de la lengua blanca. Se debe limitar al mínimo su consumo o eliminarlo si es posible.
  • Candidiasis: esta afección presenta manchas en la lengua con forma de úlcera, la mayoría de las veces propiciada por una bajada de defensas en el organismo. Un diagnóstico eficaz es esencial para poder erradicar esta dolencia que puede ser la causa de la lengua blanca. Un buen examen en tu clínica dental de confianza indicará el grado y la posible causa para así elegir el mejor tratamiento.
  • Gastritis: la inflamación del estómago es otra de las causas que originan la lengua blanca. Aparte del cambio de color de la lengua, otros síntomas de esta afección son las náuseas, gases o vientre hinchado. Además, la lengua aparece mucho más pastosa de lo normal. Si tiene alguno de estos síntomas será el médico de cabecera quien diagnostique la gastritis y decida el tratamiento a seguir para curarla. 
  • Afecciones del hígado: cuando hay algún problema con el hígado la lengua también puede cambiar de color, apareciendo más blanquecina o amarillenta de lo normal. Otros síntomas de problemas hepáticos pueden ser dolor de cabeza, malas digestiones, gases, estreñimiento, piel grasa, etc.

Causas de la lengua saburral en los niños

Los niños presentan algunas causas distintas de los adultos a la hora de diagnosticar una lengua blanca. Vamos a ver algunas de ellas:

Alimentación deficiente

Los malos hábitos alimenticios y la alimentación rica en azúcares pueden dar lugar a la formación de lengua blanca entre los más pequeños. Los niños suelen comer mucha bollería industrial, chuches y otros productos poco recomendables, por tanto es importante cuidar su alimentación e incluir fruta, verdura y proteína en su dieta para evitar la lengua saburral.

Problemas de deshidratación

Puede ser una deshidratación puntual en épocas de mucho calor o una deshidratación más continuada, de ahí que sea tan importante que los niños beban todo tipo de líquidos para mantenerse hidratados y evitar posibles infecciones en la boca. Al beber abundante agua se evita la acumulación de bacterias y células muertas por la falta de saliva.

Mala higiene bucodental

Al igual que en los adultos, la higiene bucal es fundamental en los niños para evitar la lengua blanca. Si detectamos un tono blanquecino en su lengua puede ser un aviso de que la higiene bucodental del niño no es la adecuada y quizá es el momento de enseñarle a cepillarse los dientes y la lengua correctamente y a hacerlo siempre después de cada comida.

Candidiasis

Los hongos pueden aparecer en los niños también y es una de las causas de la lengua blanquecina. La infección por hongos debe ser tratada por un médico y suele desaparecer con un antibiótico pero es imprescindible que el niño sea examinado por un especialista.

Halitosis

El mal aliento es otra de las causas de la lengua blanca en los niños. Puede ser por algún problema de salud, como una gripe, amigdalitis, faringitis o cualquier otro que tenga que ver con la garganta. Cuando se trate la enfermedad que causa la halitosis, la capa blanquecina de la lengua desaparecerá en un breve espacio de tiempo.

Síntomas de la lengua blanca

En principio no produce ningún tipo de dolor ni picor aunque, sí es cierto que puede alterar la percepción del sabor de los alimentos y de los olores. A la hora de diagnosticar el problema, tan solo con una exploración por parte del especialista se puede saber si el paciente tiene esta afección. Con una simple exploración puede descartar otras enfermedades como la candidiasis, que se caracterizan por el picor o el dolor o afecciones como las llagas que se observan en la superficie de la lengua con facilidad.

Tratamiento de la lengua saburral

Si la causa fuera de una enfermedad es evidente que el médico debe centrarse en erradicar esta dolencia en primer lugar. En caso de que la aparición de la lengua blanca sea por otras razones se debe mantener una higiene bucodental adecuada, incluyendo la lengua, de tal forma que se debe adoptar el hábito diario de frotar el dorso de la lengua con un cepillo suave para eliminar poco a poco la capa blanquecina. 

Para resolver cualquier duda o consulta sobre la lengua blanca pida cita con nosotros. Somos su clínica de confianza desde hace más de cuatro décadas.

 

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