Reconstrucción dental y empastes

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En la odontología conservadora, la reconstrucción dental y el empaste son quizá los tratamientos más utilizados para recuperar la salud bucodental del paciente, ya que, el paso de los años hace que el esmalte se vaya debilitando como consecuencia de la placa bacteriana y otras afecciones dentales, como la caries. 

 

Para combatir la caries los empastes son muy efectivos, ya que sellan la pieza dental y evitan el paso de bacterias. Para reparar el esmalte, las reconstrucciones dentales son el tratamiento que más utilizan los profesionales en la clínica dental. Vamos a ver en este post en qué consiste cada uno de ellos y qué soluciones aportan al paciente.

 

Empastes dentales

 

Los empastes, también llamados de modo más técnico obturaciones dentales, es un tratamiento que se utiliza para la reparación de piezas dentales que han sido afectadas por caries de carácter leve o moderado. Se utiliza anestesia local para que el paciente note las mínimas molestias posibles. Vamos a ver los pasos de esta sencilla intervención.

 

1º paso: examen del profesional

 

En esta primera fase, el odontólogo examinará detenidamente la pieza afectada para comprobar el tipo de caries que tiene y decidir si el empaste es una buena opción para devolver su funcionalidad. Si la muela tiene una caries muy profunda que ha destruido una gran parte del conjunto, en vez de un empaste podría optar por la reconstrucción de dientes.

 

2º paso: aplicación de anestesia local

 

Una vez que el odontólogo ha decidido llevar a cabo el empaste aplicará anestesia local en los tejidos alrededor de la pieza dental afectada. Con esta técnica el dolor durante la intervención desaparece y el paciente tan solo notará la actuación del profesional pero sin dolor alguno.

 

3º paso: retirada del tejido dañado

 

El profesional utilizará distintas herramientas para retirar la pulpa dañada por la caries (también conocida popularmente como “nervio”). Para ello deberá acceder dentro de los conductos radiculares y extraer cuidadosamente el tejido en mal estado. En ocasiones no es fácil llegar al final de los conductos porque están en curva y las herramientas no llegan hasta allí. Aquí es donde el odontólogo debe demostrar su pericia y conseguir retirar la pulpa en su totalidad, ya que si se deja dentro tejido necrótico las bacterias pueden crear una nueva caries y el empaste no serviría de nada.

 

4º paso: sellado del diente

 

Este paso, junto al anterior, son los más importantes del empaste. Una vez que el odontólogo ha limpiado perfectamente los conductos y ha evacuado la pulpa afectada por la caries, se procede al sellado de la pieza dental utilizando normalmente una resina especial (composite), que evitará la entrada de bacterias y devolverá la funcionalidad al diente.

 

También se pueden utilizar otros materiales para el sellado como la porcelana, que es más duradera que la resina y con un buen resultado estético. La amalgama tiene una gran durabilidad (entre 15 y 20 años), pero el efecto estético no es el que buscan los pacientes y prácticamente no se utiliza en ninguna clínica dental.

 

Después de aplicar el composite, el odontólogo limará y pulirá el material que sobresale del diente para que no dañe la lengua o el interior de la mejilla. También para conseguir una mordida perfecta y una masticación de alimentos óptima.

 

La duración de los empastes de composite suele ser de unos diez años aunque todo depende de los hábitos del paciente y si tiene algún tipo de afección bucodental como puede ser el bruxismo. En este caso, por la fricción de las piezas dentales, el empaste podría sufrir más desgaste y durar menos que otro sin este tipo de problema.

 

Reconstrucciones dentales

 

En ocasiones, el empaste no es la mejor opción para reparar un diente que ha sufrido una caries muy profunda y que ha afectado seriamente a la pulpa dental. En estos casos se requiere una reconstrucción coronaria, ya que, un empaste normal sería insuficiente para devolver la funcionalidad a la pieza afectada. También puede ocurrir que un empaste antiguo se desprenda o se quiebre por el paso del tiempo. En estos casos se recurrirá a una reconstrucción dental.

En el caso de traumatismos o roturas parciales del diente donde falte una pared, las reconstrucciones dentales suponen una solución efectiva para evitar un tratamiento más complejo y costoso como el implante dental. La duración de la reconstrucción dental suele superar la mayoría de las veces los diez años, aunque todo dependerá de los hábitos y la salud dental del paciente.

 

Pasos que se llevan a cabo durante la reconstrucción dental

Al igual que los empastes, la reconstrucción dental utiliza anestesia local durante la intervención. Vamos a ver las distintas reconstrucciones dentales que existen:

 

Reconstrucción con incrustaciones

Es la que más se utiliza cuando hay una destrucción importante de la pieza dental pero no demasiada profunda. La incrustación respeta la anatomía de la pieza afectada y utiliza materiales para la cimentación como la cerámica o la circonita.

 

Reconstrucción con composite

Este tipo de reconstrucción se emplea para traumatismos y lesiones que se han producido de manera puntual y que no son demasiado profundas. Una vez retirados los restos de tejidos afectados se aplica el composite para reparar la pieza y se utiliza luz ultravioleta para darle mayor consistencia y conseguir que el material sea lo más parecido al esmalte.

Reconstrucción con perno y corona

Es el tipo de reconstrucción más complejo y también el más costoso, aunque siempre menos que el implante. Se utiliza en caries muy profundas que han destruido parte de la corona y necesitan un perno metálico para que el diente se sujete. Una vez instalado el perno, se coloca una corona de porcelana que sustituirá a la lesionada y dará más consistencia al nuevo diente. La reconstrucción coronaria ofrece unos resultados excelentes y devuelve la función al diente en muy poco tiempo.

Algunos consejos para evitar empastes y reconstrucciones dentales

Aunque los empastes y reconstrucciones son tratamientos muy efectivos para reparar piezas dentales que han sufrido traumatismos y otras afecciones bucodentales, la prevención es el mejor consejo que un odontólogo puede dar a sus pacientes para evitar poner en práctica estos tratamientos. Estas son algunas recomendaciones para mantener una buena salud bucodental y evitar tratamientos de reparación dental:

  • Mantener buenos hábitos de higiene y cepillarse los dientes después de cada comida, preferiblemente con pasta dentífrica rica en flúor.
  • Utilizar el hilo dental y el enjuague bucal después de cada cepillado.
  • Acudir a la clínica dental cada seis meses y recibir como mínimo una limpieza bucal al año.
  • Llevar una dieta equilibrada y evitar comidas demasiado azucaradas y bebidas carbonatadas.

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales y medios técnicos para llevar a cabo cualquier tratamiento bucodental que necesite. Pida cita y resuelva cualquier duda que tenga, estamos a su disposición. Le esperamos.

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