Retrognatia mandibular: qué es y tratamiento

¿Alguna vez has notado que tu mandíbula parece estar más atrás de lo que debería? ¿O que, al observarte en el espejo o al sentir molestias al masticar, sientes que hay algo que no está funcionando correctamente. 

La retrognatia mandibular es una condición que puede afectar tanto a niños como a adultos, y aunque algunas personas la tienen desde su nacimiento, otras la desarrollan en la etapa adulta por otras causas. 

Una afección que no solo tiene implicaciones estéticas, sino que, además, puede interferir con la correcta función de la mandíbula, generando dificultades para masticar, hablar o, incluso, respirar. 

Afortunadamente, hoy en día, existen tratamientos muy eficaces que pueden ayudar a corregir esta condición. 

Pero, ¿sabes realmente qué es la retrognatia? A continuación, te explicamos cuáles son sus causas, cuáles son sus diferencias con respecto a otras afecciones similares como la micrognatia, las consecuencias que puede tener si no se trata y los diferentes tratamientos disponibles.

Retrognatia: ¿qué es?

La retrognatia es un trastorno que afecta a la posición de la mandíbula inferior, quedando posicionada por detrás de la mandíbula superior. Esto da lugar a una mala alineación dental conocida como maloclusión, pudiendo derivar en dificultades tanto estéticas como funcionales. 

El rasgo más destacado es un perfil facial con una mandíbula inferior que parece más retraída, dando la impresión de tener un mentón poco prominente o incluso «desaparecido» en algunos casos. 

Puede presentarse en diversos grados de severidad, desde una ligera retrocesión de la mandíbula que no afecta de manera significativa a la función oral hasta casos más graves en los que las personas tienen dificultades para masticar, hablar e incluso respirar correctamente. 

Incluso, en casos más severos, puede generar trastornos como la apnea del sueño, problemas con la articulación temporomandibular (ATM) o dificultades para la deglución.

Diferencia entre la micrognatia y la retrognatia mandibular

Aunque tanto la micrognatia como la retrognatia afectan a la forma y al tamaño de la mandíbula, también poseen características distintas:

Micrognatia

Se denomina micrognatia cuando la mandíbula inferior es significativamente más pequeña de lo normal, dando como resultado una desproporción en el rostro. Las personas con micrognatia suelen tener un mentón muy pequeño o retraído, lo que puede alterar tanto la estética facial como la funcionalidad de la masticación y la respiración. 

Retrognatia

Por su parte, la retrognatia se caracteriza por una mandíbula inferior correctamente dimensionada, pero posicionada de manera retraída o desplazada hacia atrás en relación con el maxilar superior, pudiendo dar lugar a un perfil facial similar al de la micrognatia. Sin embargo, no existe una reducción del tamaño de la mandíbula, sino una mala alineación o desajuste en su posición.

Así pues, mientras que en la micrognatia encontramos una mandíbula inferior más pequeña, en la retrognatia, aunque el tamaño es el adecuado, la posición con respecto al maxilar superior no es la ideal. Una distinción fundamental para determinar cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso.

Causas de la retrognatia mandibular

La retrognatia mandibular puede deberse a diferentes causas. Algunas de ellas relacionadas con factores genéticos y otras con aspectos del desarrollo óseo o factores externos. 

Factores genéticos

Si uno o ambos padres tienen retrognatia, es más probable que los hijos también la desarrollen. Puede ser evidente desde el nacimiento o desarrollarse a lo largo de la infancia o la adolescencia, dependiendo de cómo se vayan desarrollando los huesos faciales.

Desarrollo óseo anormal

En algunos casos, aparece debido a un crecimiento anormal de la mandíbula durante la infancia o la adolescencia. Los desequilibrios hormonales, las deficiencias nutricionales o algunas afecciones médicas pueden influir en el crecimiento óseo de la mandíbula inferior, haciendo que no crezca adecuadamente y que termine posicionándose detrás del maxilar superior, dando lugar a la maloclusión. 

Lesiones y traumas

Las lesiones en la mandíbula, como las fracturas o los traumatismos faciales, también pueden causar retrognatia. Si una persona sufre un accidente que afecta la mandíbula inferior, puede que no crezca correctamente o que se desplace hacia atrás, generando una desalineación.

Malos hábitos de succión

En niños pequeños, los hábitos de succión, como chuparse el dedo o el uso prolongado del chupete, pueden interferir con el desarrollo de la mandíbula inferior, pudiendo alterar la forma en la que crece la mandíbula y aumentar el riesgo de retrognatia.

Enfermedades y síndromes genéticos

Existen ciertos síndromes y enfermedades que pueden causar retrognatia, como el síndrome de Pierre-Robin, la microsomía hemifacial, el síndrome de Nager o el síndrome de Treacher Collins, afectando al desarrollo facial y mandibular, y provocando una malformación de la mandíbula inferior.

Consecuencias de la retrognatia mandibular

Las consecuencias de la retrognatia pueden variar según su gravedad, pero algunas de las más comunes son las siguientes:

Problemas con la mordida y la masticación

Debido a la mala alineación de sus dientes, las personas con retrognatia pueden tener dificultades para morder y masticar correctamente los alimentos, pudiendo dificultar la digestión y provocar problemas alimenticios.

Trastornos del habla

La posición de la mandíbula influye en la pronunciación de ciertos sonidos, y si la mandíbula se encuentra desalineada, puede afectar a la capacidad para hablar con claridad.

Problemas respiratorios

En casos más graves, la retrognatia puede afectar a la respiración, especialmente durante el sueño. Las personas con retrognatia pueden sufrir de ronquidos y, en casos más extremos, apnea del sueño, haciendo que la respiración se interrumpa durante la noche.

Dolor y malestar

Un mal funcionamiento de la mandíbula también puede ocasionar dolor en la mandíbula, la cabeza y el cuello debido al esfuerzo extra que tienen que realizar los músculos para mover la mandíbula de manera compensatoria.

¿Qué tratamiento tiene la retrognatia mandibular?

El tratamiento de la retrognatia depende en gran medida de la gravedad de la afección y de las necesidades específicas de cada paciente. Algunas de las opciones de tratamiento más comunes son las siguientes:

Ortodoncia

Los tratamientos de ortodoncia pueden ser eficaces para alinear los dientes y mover la mandíbula a una posición más favorable en casos leves y moderados. Tanto con brackets tradicionales como con alineadores invisibles como Invisalign.

Cirugía ortognática

Para casos más graves, el tratamiento más efectivo suele ser la cirugía ortognática. Un procedimiento que consiste en corregir la posición de la mandíbula inferior quirúrgicamente para alinearla correctamente con el maxilar superior. Pudiendo combinarse en algunos casos con la ortodoncia para obtener mejores resultados.

Dispositivos funcionales

En niños y adolescentes, los dispositivos funcionales pueden ayudar a estimular el crecimiento mandibular y a corregir la maloclusión antes de que la mandíbula haya completado su desarrollo. Gracias a ello, es posible ir modificando la posición de los huesos faciales de forma gradual.

Terapia del habla y fisioterapia

En algunos casos, también puede ser beneficioso realizar terapias de logopedia o fisioterapia para mejorar la función mandibular y la articulación durante la masticación y el habla. Esto puede ser especialmente útil en personas con retrognatia que tienen dificultades para hablar con claridad.

Así pues, existen diversas opciones de tratamiento que pueden ayudar a corregir y a mejorar la calidad de vida de los pacientes que padecen retrognatia. Por eso, no dudes en ponerte en contacto con Clínica González Baquero para que podamos estudiar tu caso de manera personalizada y ofrecerte la mejor solución para ti.

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