La boca es una de las zonas más delicadas y expuestas de nuestro cuerpo. Con ella hablamos, comemos, reímos y respiramos. Por eso, cuando se inflama, aparecen úlceras e incluso los gestos más cotidianos pueden convertirse en un pequeño tormento. Es lo que se conoce como estomatitis.
La estomatitis es cualquier proceso inflamatorio que afecte a la lengua, las encías, el paladar, el interior de las mejillas o incluso los labios. El problema es que puede ser muy incómodo e, incluso, llegar a generar dolor. Pero además, puede provocar dificultades para hablar, comer o mantener una buena higiene oral.
A continuación, te explicamos con todo detalle qué es la estomatitis, los principales tipos que existen, las causas que pueden desencadenarla, los síntomas más comunes y, por supuesto, cómo tratarla y prevenirla.
¿Qué es la estomatitis?
La estomatitis es la inflamación del tejido que recubre la cavidad bucal. Puede ser aguda, si aparece de repente y con intensidad, o crónica, cuando los brotes son frecuentes y prolongados. Asociada con frecuencia a otros trastornos como las gingivitis, la glositis o la queilitis.
Además, puede afectar a personas de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores, y localizarse en un punto específico o extenderse de manera difusa por toda la boca.
La mayoría de los brotes se resuelven en 1 o 2 semanas, pero la calidad de vida durante ese tiempo puede verse seriamente afectada. Comer, beber un café caliente o incluso besar pueden convertirse en una gran incomodidad. Y no sólo por el dolor, sino porque también pueden aparecer enrojecimiento, hinchazón, úlceras y, en ocasiones, sangrado.
Tipos de estomatitis
No todas las estomatitis son iguales. Según la causa, la localización o el aspecto de las lesiones, pueden clasificarse en diferentes tipos:
Estomatitis aftosa
Es la forma más frecuente y seguramente la que más personas han sufrido alguna vez. Se caracteriza por la presencia de pequeñas úlceras blancas o amarillentas rodeadas de un halo rojizo.
Suelen aparecer en el interior de las mejillas, en la lengua o en el interior de los labios. Aunque no son contagiosas, son muy dolorosas y tienden a reaparecer de forma recurrente.
Estomatitis herpética
Provocada por el virus del herpes simple, se manifiesta en forma de ampollas llenas de líquido que, al romperse, generan úlceras muy dolorosas. Suelen localizarse en los labios o alrededor de ellos, aunque en algunos casos pueden extenderse a las encías o al paladar. A diferencia de la aftosa, es contagiosa y suele venir acompañada de fiebre o malestar general.
Estomatitis angular
Más conocida como queilitis angular, aparece en las comisuras de la boca, donde los labios se juntan. Se reconocen por las manchas rojas e inflamadas que generan molestia, grietas y a veces incluso sangrado.
Puede presentarse solamente en un lado o en ambos, y suele ser más habitual en personas mayores y en aquellas que usan prótesis dentales o que tienen deficiencias nutricionales, principalmente hierro y vitaminas del grupo B.
Estomatitis subprotésica
En este caso, la causa principal es el uso de prótesis dentales. Cuando no se limpian adecuadamente o se usan de forma continuada sin descanso, pueden provocar inflamación en el paladar duro o en la zona de apoyo.
¿Cuáles son las causas de la estomatitis?
La estomatitis puede tener múltiples causas:
- Infecciones locales: una simple llaga en la boca que se infecta puede desencadenar la inflamación.
- Infecciones sistémicas: enfermedades como la mononucleosis o la candidiasis pueden manifestarse con estomatitis.
- Factores irritantes: productos químicos (como ciertos enjuagues muy agresivos), alimentos demasiado ácidos o prótesis mal ajustadas.
- Reacciones alérgicas: algunas personas desarrollan inflamación por contacto con determinados alimentos, medicamentos o materiales dentales.
- Estrés y ansiedad: la tensión emocional también puede favorecer la aparición de brotes.
- Deficiencias nutricionales: la falta de hierro, ácido fólico o vitaminas B12 y B3 debilita la mucosa oral.
- Causas idiopáticas: en muchos casos, simplemente no se llega a encontrar un origen claro.
Síntomas de la estomatitis
Los síntomas de la estomatitis son fáciles de reconocer, ya que suelen ser muy visibles y, sobre todo, molestos.
Los signos más habituales incluyen:
- Dolor y ardor en la boca.
- Enrojecimiento e hinchazón de la mucosa.
- Úlceras dolorosas (aftas).
- Sangrado ocasional de encías.
- Dificultad para hablar, comer o cepillarse los dientes.
- Aumento de la salivación.
- En algunos casos, fiebre y ganglios inflamados.
Tratamiento para la estomatitis
El tratamiento de la estomatitis siempre debe responder a la causa que la ha originado. Cuando el problema está relacionado con una infección viral, bacteriana o fúngica, lo más adecuado es que un profesional de la salud prescriba antivirales, antibióticos o antifúngicos específicos.
En cambio, si la causa es desconocida o simplemente no puede eliminarse de inmediato, el tratamiento se enfoca principalmente en aliviar el dolor y acelerar la cicatrización.
Entre las opciones más utilizadas encontramos:
- Analgésicos sistémicos: como paracetamol o ibuprofeno, que ayudan a controlar tanto el dolor como la fiebre.
- Anestésicos tópicos: lidocaína o benzocaína en geles o sprays, útiles para reducir el dolor durante las comidas.
- Enjuagues antisépticos: con clorhexidina o cloruro de cetilpiridinio, que disminuyen el riesgo de sobreinfección y favorecen la cicatrización.
- Agentes protectores de la mucosa: geles o soluciones que forman una película sobre las úlceras y reducen la fricción al hablar o al masticar.
- Remedios naturales: aloe vera, agua con sal o infusiones de manzanilla, que aportan alivio suave, siempre como complemento y nunca como sustituto del tratamiento médico.
Además, es recomendable beber mucha agua, optar por alimentos blandos y fríos (purés, yogures o helados naturales) y evitar tabaco, alcohol, café o comidas muy picantes. De esta forma, el proceso de curación será más llevadero.
¿Cómo prevenir la estomatitis?
Suele decirse que “es mejor prevenir que curar”, y en el caso de la estomatitis hay varias medidas que podemos adoptar:
- Mantener una higiene bucal rigurosa: cepillado después de cada comida, uso de hilo dental y enjuagues adecuados.
- Elegir los productos correctos: un dentífrico suave y un cepillo de cerdas blandas ayudan a no irritar la mucosa.
- Cuidar la alimentación: incluir frutas, verduras y cereales integrales ricos en vitaminas y minerales. Reducir ácidos, picantes y ultraprocesados.
- Revisar las prótesis dentales: asegurarnos de que estén bien adaptadas y limpiarlas cada día.
- Evitar factores irritantes: tabaco, alcohol y café en exceso son grandes enemigos de la salud bucal.
- Reducir el estrés: practicar deporte, meditar o simplemente buscar actividades que nos relajen puede evitar muchos brotes.
Así pues, aunque pueda parecer un problema menor, quienes la han sufrido saben perfectamente lo molesta que puede llegar a ser. ¿Has tenido alguna vez estomatitis? Si la respuesta es sí, ya sabes lo importante que es cuidarse la boca. Y si la respuesta es no, no olvides cuidar tu salud oral y realizarte una limpieza bucal cada pocos meses para evitarlo.