¿Sabías que los primeros brackets de la historia no se parecían en nada a los que conocemos hoy? Aunque los modernos y estéticos brackets se han popularizado considerablemente en las últimas décadas, lo cierto es que han recorrido un largo camino desde sus inicios. De hecho, los primeros intentos por corregir la alineación dental se remontan a la Antigüedad.
Pero, ¿cómo surgieron estos primeros aparatos? ¿Qué diferencia tenían con los que podemos encontrar hoy en día? A continuación, te explicamos cómo se crearon los primeros brackets de la historia, cómo eran y cómo han ido evolucionando a lo largo de los siglos.
¿Cuándo aparecieron los primeros brackets?
Los primeros intentos de usar aparatos ortodónticos datan de hace más de 2.000 años, cuando en los griegos y los egipcios comenzaron a desarrollar métodos primitivos para tratar de alinear los dientes.
Por ejemplo, se han encontrado momias egipcias con alambres de oro que se cree servían para sujetar los dientes y corregir su alineación. Aunque no se trataba de brackets en el sentido moderno, estos artefactos ya prueban la búsqueda de una mejor alineación dental.
No obstante, el concepto de ortodoncia moderna, tal como lo conocemos hoy, no comenzaría a tomar forma hasta el siglo XVIII, cuando Pierre Fauchard, conocido como el padre de la odontología moderna, desarrollaría los primeros dispositivos funcionales para la corrección de los dientes.
En 1728, publicó su obra “El cirujano dentista”, donde describió el uso de un aparato similar a los brackets, llamado «aparato de expansión». Diseñado para corregir la posición de los dientes a través de la aplicación de diferentes presiones controladas.
¿Cómo eran los primeros brackets de la historia?
Los primeros brackets de la historia no se parecían en nada a los estéticos y cómodos aparatos de ortodoncia que conocemos hoy. Eran rudimentarios y estaban hechos de materiales naturales o metales básicos.
De hecho, en la antigua Grecia, se han hallado evidencias de que algunas personas intentaban alinear sus dientes utilizando cuerdas hechas de fibras naturales. Artefactos que, por supuesto, no tenían la misma precisión que los aparatos modernos.
En el siglo XVIII, durante la época de Fauchard, los primeros brackets funcionales fueron alambres de metal que se colocaban alrededor de los dientes para aplicar presión y mover los dientes. Es cierto que su eficacia era limitada y no resultaban muy cómodos para los pacientes, pero constituyeron un importante avance para la ortodoncia moderna.
Cómo han evolucionado los primeros brackets hasta ahora
A lo largo de los siglos, los brackets han experimentado una importante evolución, tanto en los materiales como en las técnicas utilizadas. Así pues, lo que comenzó como simples alambres de oro o plata para rodear los dientes, ha evolucionado hasta convertirse en sofisticados y eficientes dispositivos de acero inoxidable, cerámica e incluso zafiro.
Siglo XIX: la era de los dispositivos multibandas
En el siglo XIX aparecieron los aparatos multibandas, una de las primeras formas de brackets modernos. Un dispositivo formado por anillos metálicos que se colocaban alrededor de cada diente, conectados por intrincados alambres que ejercían presión para mover los dientes hasta su posición correcta.
Aunque eran mucho más avanzados que los rudimentarios alambres de los siglos anteriores, seguían siendo incómodos y muchas veces causaban llagas o heridas en la boca. Además, no eran cómodos ni estéticamente agradables.
Siglo XX: la revolución de los brackets metálicos
En el siglo XX se produjeron grandes avances en este terreno. En 1920, Edward Angle, considerado el padre de la ortodoncia moderna, introdujo los brackets edgewise. Tenían una forma rectangular y permitían controlar mejor el movimiento de los dientes. Además, se introdujeron los primeros arcos de metal que se insertaban en los brackets para que la presión fuera más eficaz.
De esta forma, a mediados del siglo XX, los brackets de metal se convertirían en el estándar de los tratamientos de ortodoncia. Es cierto que seguían siendo visibles, pero permitían una corrección más precisa y controlada.
Finales del siglo XX y principios del siglo XXI: comodidad y estética
A finales del siglo XX, aparecieron los brackets de cerámica, que eran mucho menos visibles que los de metal, que rápidamente empezaron a ganar popularidad entre aquellos que buscaban una alternativa más discreta.
Además, los avances en los brackets de autoligado, como el sistema Damon, además de ser más cómodos, ayudaron a reducir la fricción entre los brackets y el arco. Siendo actualmente una de las opciones más populares.
Tendencias en aparatos de ortodoncia en el siglo XXI
Hoy en día, los tratamientos de ortodoncia no solo son más efectivos, sino también más cómodos y discretos.
Una de las principales tendencias en la actualidad es la ortodoncia invisible. Los alineadores transparentes, como los de Invisalign, permiten corregir la posición de los dientes sin que se note que se está usando un aparato. Cómodos, removibles y, en muchos casos, ofrecen resultados más rápidos que los tratamientos tradicionales.
Además, la impresión 3D y los escáneres intraorales también han permitido personalizar los tratamientos de ortodoncia, dotándolos de una gran precisión. En la actualidad, los ortodoncistas pueden diseñar dispositivos específicos para cada paciente, garantizando una mayor comodidad y eficacia en el tratamiento.
Así pues, con cada avance, la ortodoncia ha ido mejorando, haciendo que los pacientes puedan lograr una sonrisa más saludable y estéticamente más bonita. ¡Quién hubiera imaginado que aquellos primeros alambres de oro de los egipcios nos llevarían hasta los alineadores invisibles de la actualidad!