Probar un bocado de nuestro plato favorito o descubrir un nuevo sabor es algo que disfrutamos casi sin pensar. Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar cómo somos capaces de diferenciar cada matiz?
Las responsables de ello son las papilas gustativas de la lengua y, aunque muchas veces no las valoramos como debiéramos, hay ciertos problemas de salud que pueden llegar a hacernos perder el sentido del gusto.
Pero, ¿sabes realmente qué son las papilas gustativas? ¿Cuántas tenemos? ¿Qué tipos existen? A continuación, te explicamos cómo funcionan, cómo cuidarlas y qué hacer si se inflaman o empezamos a perder sabores. Y es que, del mismo modo que cuidamos nuestros dientes y encías, también debemos prestar atención a nuestras papilas gustativas para seguir disfrutando cada bocado.
¿Qué son las papilas gustativas?
Las papilas gustativas son unos pequeños órganos sensoriales situados en la superficie de la lengua, aunque también podemos encontrarlas en zonas como el paladar blando o incluso la parte superior del esófago. Podemos verlas a simple vista si sacamos la lengua frente a un espejo, pero son tan diminutas que muchas veces ni siquiera nos acordamos de que están ahí.
Cada papila gustativa está formada por grupos de células receptoras llamadas botones gustativos, que a su vez poseen microvellosidades o cilios. Estos pelitos microscópicos reaccionan ante sustancias químicas disueltas en la saliva y envían señales al cerebro a través de diversos nervios craneales. Así es como, en cuestión de milisegundos, podemos distinguir si algo es dulce, amargo, salado o agrio.
No obstante, el olfato también juega un papel clave en la percepción del sabor. De hecho, cuando estamos resfriados y se nos tapona la nariz, la comida no siempre nos sabe igual.
¿Qué función tienen las papilas gustativas?
La principal función de las papilas gustativas es detectar y diferenciar sabores para que podamos elegir los alimentos más seguros y nutritivos. Pensemos en nuestros antepasados. Para ello, distinguir entre un fruto dulce y uno amargo podía ser la diferencia entre comer algo saludable o algo venenoso.
Cada papila gustativa actúa como un centinela. Cuando comemos, los alimentos liberan sustancias químicas que se disuelven en la saliva. Estas entran en contacto con los poros gustativos, situados en la parte superior de las células receptoras, y desencadenan una reacción química. Inmediatamente, los nervios gustativos, principalmente los pares craneales séptimo, noveno y décimo, llevan la señal hasta el cerebro, que interpreta y clasifica el sabor.
¿Y qué sabores percibimos? Tradicionalmente, eran cuatro: dulce, salado, agrio y amargo. Sin embargo, hoy sabemos que existe un quinto sabor: el umami, presente en alimentos ricos en glutamato como el tomate o el queso curado.
Así pues, las papilas gustativas de la lengua nos permiten disfrutar de la diversidad gastronómica y nos protegen de los alimentos tóxicos o en mal estado, que suelen tener sabor agrio o amargo. Razón más que suficiente para cuidarlas bien.
¿Cuántas papilas gustativas tenemos?
La cifra puede variar entre una persona y otra, pero en promedio suele haber entre 2.000 y 8.000 papilas gustativas. Cada una de ellas formada, a su vez, por 50 a 150 células receptoras del gusto.
Estas células tienen una vida bastante corta, alrededor de 10 días. Es cierto que se van regenerando constantemente, pero con la edad, este proceso se ralentiza. Por eso, un niño pequeño puede tener cerca de 10.000 papilas funcionando a pleno rendimiento, mientras que una persona mayor puede tener la mitad. De ahí que muchos ancianos perciban los sabores con menor intensidad.
Tipos de papilas gustativas
No todas las papilas gustativas son iguales. Según su forma y ubicación, se clasifican en distintos tipos y cada una tiene una función distinta.
Papilas filiformes
Son las más abundantes. Tienen forma cónica o cilíndrica, y recubren casi toda la superficie de la lengua. Curiosamente, no contienen botones gustativos, por lo que no participan directamente en la percepción de sabores. Su función es detectar la textura y la temperatura de los alimentos, facilitando el movimiento de los alimentos en la boca.
Papilas fungiformes
Reciben su nombre por su aspecto parecido al de un pequeño hongo. Se ubican principalmente en la punta y en los laterales de la lengua y son responsables, sobre todo, de captar sabores dulces y salados… Cada una suele contener entre 3 y 5 botones gustativos.
Papilas caliciformes o circunvaladas
Son menos numerosas pero de gran tamaño. Se sitúan en la parte posterior de la lengua, dispuestas en forma de V invertida. Su función principal es percibir sabores amargos. Nuestra lengua suele tener entre 8 y 12 papilas caliciformes.
Papilas foliadas
Se localizan en los pliegues de los laterales de la lengua, cerca de la parte de atrás. Son más prominentes en niños que en adultos. Contienen varios cientos de botones gustativos y se encargan de percibir los sabores ácidos y salados.
No obstante, hay que tener en cuenta que, aunque ciertas zonas sean más sensibles a unos sabores u a otros, todos los tipos de papilas gustativas pueden detectar los cinco sabores básicos,
Afecciones más habituales de las papilas gustativas
Aunque solemos olvidar su existencia, nuestras papilas gustativas pueden verse afectadas por diversos problemas. Uno de los más comunes es la inflamación, que puede estar provocada por alimentos muy picantes, quemaduras por comidas o bebidas calientes, infecciones, alergias o incluso lesiones accidentales.
Otra de las afecciones más frecuentes es la papilitis lingual, que se manifiesta en forma de pequeños bultos rojos o blancos dolorosos, especialmente en las papilas fungiformes. Aunque puede llegar a ser incómoda, generalmente se resuelve sola.
Además, existen también trastornos del gusto como:
- Disgeusia: alteración persistente del gusto. Puede causar un sabor metálico o amargo constante.
- Hipogeusia: reducción de la capacidad para saborear.
- Ageusia: pérdida total del gusto, poco frecuente y a menudo relacionada con la pérdida del olfato.
Las causas son variadas: infecciones respiratorias, efectos secundarios de medicamentos, radioterapia, problemas dentales o incluso el hábito de fumar. De hecho, el tabaco y el alcohol pueden adormecer las papilas, reduciendo su sensibilidad.
Consejos para cuidar tus papilas gustativas
Mantener sanas nuestras papilas gustativas sanas es más sencillo de lo que parece. En este sentido, a continuación te dejamos algunos consejos prácticos:
- Higiene bucal completa: cepíllate los dientes y la lengua, usa hilo dental y colutorio. No olvides los laterales y la parte posterior de la lengua, donde se acumulan bacterias.
- Evita temperaturas extremas: los alimentos o bebidas excesivamente calientes pueden dañarlas.
- Modera alimentos muy picantes o ácidos: aunque nos encanten, consumidos en exceso pueden irritar la superficie lingual.
- No fumes: el tabaco disminuye la cantidad de papilas funcionales y reduce su sensibilidad.
- Mantén hidratada tu boca: una boca seca altera la percepción del gusto. Bebe agua regularmente.
- Visita al dentista: una revisión periódica puede detectar problemas que afecten indirectamente a las papilas gustativas.
- Gestiona el estrés: el estrés puede debilitar tu sistema inmune y favorecer la inflamación lingual.
Curiosidades sobre las papilas gustativas
Para terminar, dejemos algunos datos curiosos que seguro harán que mires tu lengua con otros ojos:
- Nuestras papilas gustativas comienzan a formarse en la etapa fetal, entre la décima y la decimotercera semana de gestación. Desde ese momento, el bebé ya puede experimentar sabores a través del líquido amniótico.
- Las papilas gustativas se renuevan cada 10 a 14 días, aunque con la edad esta capacidad disminuye.
- ¿Sabías que existen superdegustadores? Son personas con una concentración inusualmente alta de papilas, que pueden percibir los sabores de forma más intensa.
- Los animales también tienen papilas gustativas. Los gatos, por ejemplo, no detectan bien el sabor dulce.
- Tocar la lengua con alimentos fríos como helado puede “adormecer” temporalmente las papilas. Por eso, algunos sabores parecen más suaves.