¿El chupete provoca dientes torcidos?

Cuando nos convertimos en padres, una de nuestras principales preocupaciones es ofrecer consuelo y bienestar a nuestros hijos. Y en este camino, el chupete suele convertirse en uno de nuestros mejores aliados. 

Lo usamos para calmarlos, para ayudarles a dormir, para esos días largos de llanto sin explicación… Pero, al mismo tiempo, es normal que nos surjan ciertas dudas: ¿le estaré causando algún daño a largo plazo? ¿El chupete provoca dientes torcidos? ¿Qué dicen los expertos al respecto?

Hoy, en Clínica González Baquero, te explicamos qué consecuencias puede tener su uso excesivo, hasta cuándo es seguro utilizarlo y qué medidas podemos tomar para evitar problemas dentales en el futuro. Además, te dejamos algunos consejos muy útiles para esta etapa tan importante del desarrollo infantil.

¿El chupete causa dientes torcidos?

Sí, el uso del chupete puede causar dientes torcidos, pero no siempre. El riesgo aparece principalmente cuando el uso es prolongado, frecuente y sin control. En otras palabras, no se trata de que el chupete sea malo en sí, sino del cómo y el cuánto.

Los odontopediatras coinciden en que su uso más allá de los 2 o 3 años puede alterar la alineación de los dientes y afectar al desarrollo mandibular. La presión constante de succión puede modificar la forma del paladar y desviar los dientes de su posición natural.

Pero además, su efecto calmante puede ser tan poderoso que algunos bebés desarrollan dependencia emocional, lo que dificulta retirarlo a tiempo.

Es cierto que cada niño es un mundo y que existen factores genéticos que también influyen, como la forma de la mandíbula, la fuerza de succión y el tipo de chupete utilizado. Pero lo que resulta evidente es que, cuanto más se prolongue el hábito, mayor será la probabilidad de acabar con los dientes torcidos por el chupete.

¿Por qué el chupete provoca dientes torcidos?

La forma en que un bebé succiona el chupete genera una fuerza constante en el interior de su boca. Una presión repetida que influye directamente en la posición de los dientes en crecimiento y en el desarrollo de los huesos faciales, especialmente en el maxilar superior.

Durante los primeros años de vida, los tejidos óseos y dentales son altamente moldeables. Por eso, si el chupete está siempre presente, el cuerpo se va adaptando a él, dando lugar a:

  • Mordida abierta: cuando los incisivos superiores e inferiores no se tocan al cerrar la boca.
  • Mordida cruzada: los dientes de arriba muerden por dentro de los de abajo.
  • Paladar estrecho: por la presión del chupete hacia arriba.
  • Protrusión de dientes anteriores: cuando los dientes quedan más adelantados de lo normal.

Aunque todo esto suena preocupante, es importante recordar que, si se detectan a tiempo, muchos de estos efectos son reversibles. De ahí la importancia de limitar el uso y acudir al dentista pediátrico regularmente.

Consecuencias de usar mucho tiempo el chupete

Más allá de ser una cuestión estética, los dientes torcidos por el chupete pueden acarrear problemas más serios si no se tratan a tiempo. 

1. Mordida abierta

Es una de las alteraciones más comunes. Los dientes delanteros no se tocan entre sí al morder, dificultando la masticación y la pronunciación de ciertos sonidos. Incluso puede influir en la forma de respirar del niño.

2. Paladar estrecho o deformado

La presión constante del chupete hacia arriba puede estrechar el paladar, provocando mordidas cruzadas o desequilibrios en la forma de la cara a medida que el niño va creciendo.

3. Dientes frontales sobresalientes

El empuje que el chupete va ejerciendo hacia adelante puede provocar que los dientes superiores sobresalgan, aumentando el riesgo de golpes o fracturas al caerse o durante el juego.

4. Retraso en la caída de los dientes de leche

Si el chupete se sigue usando más allá de los 5 años, puede interferir en el proceso natural de recambio dental, dificultando la erupción de los dientes permanentes.

5. Problemas de autoestima

Los dientes mal posicionados también pueden influir negativamente en la confianza del niño, especialmente cuando empieza a socializar más con otros niños.

¿Hasta qué edad puede usarse el chupete sin que cause dientes torcidos?

Esta es la gran pregunta. Y la respuesta es clara: el uso del chupete debería limitarse hasta los 2 años, y eliminarse completamente antes de los 3. Hasta los 2 años, el riesgo de consecuencias permanentes es bajo, ya que los huesos y dientes aún se encuentran en fase de formación y pueden corregirse de forma natural. A partir de los 3 años, las estructuras dentales empiezan a consolidarse y cualquier alteración puede requerir intervención profesional.

Un truco muy útil. Si tu hijo cumple 2 años y sigue usando el chupete con frecuencia, empieza a establecer límites claros. Puedes reservar su uso solo para la hora de dormir o situaciones de mucho estrés. 

¿Y si ya ha pasado de los 3 y sigue con el chupete? Tranquilo, aún estamos a tiempo. Consulta con un dentista pediátrico para evaluar si hay signos de afectación dental y diseñar un plan para ir retirándolo de manera gradual.

Consejos sobre el uso del chupete

Para minimizar los efectos negativos del chupete, hay una serie de estrategias simples pero muy eficaces:

1. Limitar el tiempo de uso

Es importante evitar que el chupete esté en la boca todo el día. Lo ideal es que se use solamente en momentos puntuales, como para dormir o calmarse durante un llanto intenso. 

2. Elegir un chupete ortodóntico

Estos chupetes tienen una forma que se adapta mejor al paladar y minimizan la presión sobre los dientes. Busca modelos con tetina plana y simétrica, de silicona y adaptados a la edad del bebé.

3. Revisar el estado del chupete

Un chupete deteriorado puede causar aún más problemas. Revísalo cada pocos días y cámbialo en cuanto notes grietas, desgaste o deformación. 

4. Higiene siempre al día

Para prevenir infecciones bucales, lávalo con agua caliente a diario y esterilízalo si el niño tiene menos de 6 meses. 

5. Promover el abandono progresivo

Evita imponerlo de golpe. Puedes ofrecer recompensas, leer cuentos sobre dejar el chupete o sustituirlo por objetos de consuelo como mantas suaves o peluches favoritos. El objetivo es que el niño no lo sienta como una pérdida, sino como un paso más en su crecimiento.

Así pues, aunque el chupete puede ser un gran aliado en los primeros meses de vida, como en casi todo en la crianza, es importante usarlo con moderación. Si se limita su uso y se retira a tiempo, no tendremos que preocuparnos por los dientes torcidos.

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