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Dientes negros. Causas y soluciones

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Los dientes negros son un problema padecido por no pocos pacientes a día de hoy. Con el transcurso del tiempo, son muchas las personas que de pronto se encuentran con que tienen estas manchas indeseadas en algunas piezas dentarias, por lo que acuden al especialista.

 

Por más que estas manchas pudieran parecer insignificantes a simple vista, lo cierto es que en verdad suelen corresponder a problemas serios de nuestra dentadura. Es por ello que resulta de gran importancia revisarlas cuanto antes, precisamente para evitar males mayores.

 

Las manchas en los dientes: sus posibles causas

 

Algunas causas que pueden a priori generar manchas negras en los dientes, pueden ser las alteraciones del esmalte dental, o bien el sarro. Estas manchas oscurecen el tono blanco de nuestra dentadura y producen un efecto antiestético, pero además de ello pueden ser perjudiciales para nuestra salud dentaria. Es importante, pues, acudir al dentista para poder esclarecer los motivos de este problema en cada caso.

 

Hemos apuntado como posibles razones de los dientes negros, la acumulación de sarro y el deterioro o alteración del esmalte dentario, pero pueden darse asimismo otras causas más dispares:

  • Manchas dentales debidas a alimentos que manchan la dentadura, tales como colas, vino tinto, café, chocolate, té negro, etc, o al consumo habitual de tabaco.
  • Caries cuyo avance está destruyendo el esmalte de los dientes.
  • El uso prolongado de colutorios o enjuagues bucodentales con contenido en clorhexidina. Estos colutorios, generalmente empleados para enfrentar los problemas gingivales y periodontales, deben usarse por un periodo limitado de tiempo (dos semanas a lo sumo), pues de lo contrario manchan la dentadura.

 

Las manchas marrones en los dientes, así como las manchas negras, pueden ser eliminadas con un sencillo tratamiento odontológico, una vez el dentista haya diagnosticado sus causas y establecido el método terapéutico adecuado.

 

Las manchas en los dientes: ¿cómo deben combatirse?

 

En primer lugar, si tales manchas se deben al sarro (como es lo más habitual), han de combatirse con un tratamiento de limpieza dental, una forma posible de remover los cúmulos de sarro una vez estos ya no pueden ser eliminados con la simple limpieza dental. Tales cúmulos pueden atribuirse a diversas causas, según las situaciones concretas de cada paciente: apiñamiento dental, deficientes hábitos de limpieza de los dientes, o bien consumo habitual de café o tabaco. Es un tratamiento que no resulta especialmente costoso, y que además es muy eficaz contra este tipo de problemas concretos. Es una dolencia grave e irreversible, puesto que el hueso alveolar perdido es irrecuperable. Prolifera considerablemente en una sociedad como la nuestra, en que el consumo de cafeína, nicotina y azúcares son harto frecuentes. Por tales razones, la periodontitis deberá ser detectada y combatida, a ser posible, en sus fases más prematuras e iniciales. Si estas manchas negras en los dientes no son eliminadas, pueden avanzar hacia adentro de las piezas dentarias, originando periodontitis. Esta es una patología periodontal infecciosa de carácter grave, pues puede afectar al hueso alveolar, que es el que sustenta los dientes. Para evitar tal avance, es absolutamente necesario desinfectar las encías.

 

Además, las manchas en los dientes se deben también al avance de las bacterias en estos, concretamente hacia el interior de las piezas y hacia la encía, destruyendo el hueso. Para acabar con estas bacterias y su devastadora progresión, deberemos someternos a un tratamiento de curetaje raspado y alisado radicular. Consiste en raspar las raíces de los dientes para así acabar con las bacterias de estos.

 

El problema de los dientes negros, si bien pueda parecer superficial o meramente estético, ha de ser combatido para evitarnos complicaciones serias, y esto es algo que en la Clínica Dental González Baquero conocemos muy bien.

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Enfermedades comunes de los dientes

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En nuestra larga experiencia de más de cuatro décadas en nuestra clínica dental de Madrid sabemos que hay enfermedades comunes en los dientes que una gran parte de la población va a sufrir en algún momento de sus vidas. Algunas no son demasiado importantes y se resuelven de manera sencilla, otras sin embargo pueden ser peligrosas si no se tratan a tiempo.

 

La mayoría de los problemas en los dientes están relacionadas con la alimentación, es decir, el seguimiento de dietas que perjudican seriamente a los dientes encías, y también con la falta de higiene. Además, muchas personas desarrollan enfermedades bucodentales por la única razón de no acudir al odontólogo a las revisiones habituales.

 

Por eso, nuestras dos recomendaciones principales van orientadas a adoptar hábitos de higiene bucodental saludables y a visitar cada seis meses o un año como mínimo la clínica dental. Es la única forma de que el odontólogo pueda detectar algún posible problema en el paciente y tomar las medidas necesarias para erradicarlo a tiempo.

 

Hay que recordar que los dientes son piezas esenciales para la salud general del individuo y que, una vez que salen los dientes definitivos, debemos cuidarlos y protegerlos porque serán los que nos acompañen el resto de nuestra vida. Su importancia es vital para una buena masticación y deglución de los alimentos, para pronunciar bien las palabras y también para lograr un efecto estético adecuado para la persona. Muchas enfermedades generales están relacionadas con una enfermedad dental o con una higiene bucal deficiente.

 

Por tanto, no nos cansaremos de recordar la importancia de tener una buena higiene bucodental y mantener tanto los dientes como las encías en perfecto estado ya desde niños. Si se comienza desde temprana edad con buenos hábitos de higiene se conservarán hasta la edad adulta y se evitarán muchos problemas y enfermedades.

 

Las revisiones en la clínica son de vital importancia

 

Los padres sí que cumplen escrupulosamente las visitas al odontólogo de sus hijos porque se preocupan por su salud bucodental y no quieren que tengan que pasar por enfermedades, sin embargo, ya de adultos, no se toman tan en serio las visitas al odontólogo y pueden pasar muchos meses, o incluso años, hasta que no tienen más remedio que acudir porque sufren alguna afección que necesita intervención profesional. 

 

Es imprescindible acudir al odontólogo como mínimo una vez al año para llevar a cabo una limpieza profunda de dientes y encías además de recibir un examen exhaustivo para detectar cualquier anomalía en la boca del paciente. Es la mejor fórmula de prevención, ya que si se detecta a tiempo una enfermedad siempre hay más posibilidades de contrarrestarla lo antes posible.

 

Las personas que sufren enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis) deben visitar con más asiduidad la clínica para comprobar el estado de su afección y recibir el tratamiento necesario en el momento adecuado. Por tanto, resulta imprescindible  seguir siempre las indicaciones del odontólogo en todo momento y cumplir con las fechas de revisión que marca.

 

Principales enfermedades comunes de los dientes

 

Estas son las enfermedades dentales más comunes que hemos podido comprobar en nuestro día a día de la clínica. Por supuesto hay otras, pero quizá estas son las más generalizadas. Vamos a verlas:

 

Caries

 

Es la enfermedad de los dientes más común entre la población y la padece una de cuatro personas en el mundo. Se produce por la colonización de bacterias en el interior del diente debido casi siempre al consumo excesivo de azúcares. Las principales causas que desarrollan las caries son, por un lado una dieta inadecuada con excesivos alimentos o bebidas azucaradas y, por otro, una higiene bucodental deficiente que no elimina de manera eficaz las bacterias acumuladas. 

 

El resultado es que las bacterias eliminan poco a poco los minerales de los dientes y se introducen en el diente llegando, en los casos más graves, hasta la pulpa, también conocido más popularmente como “nervio”. Si no se trata a tiempo una caries de este tipo, el paciente podría incluso a perder la pieza. Afortunadamente, la caries tiene tratamientos efectivos pero es necesaria una detección rápida. Nuestro consejo siempre es el mismo: una buena higiene bucodental es el mejor tratamiento preventivo contra la caries.

 

Periodontitis

 

La periodontitis se origina por una inflamación continuada de las encías que ha sido provocada por bacterias. Es una de las enfermedades dentales más peligrosas ya que, si no se trata a tiempo, va reduciendo la estructura ósea que sostiene los dientes y en casos extremos puede provocar la caída de las piezas.

 

La gingivitis es la afección inicial que deriva en periodontitis si el paciente no recibe un tratamiento adecuado. Para atajar la periodontitis es importante realizar una limpieza en profundidad del sarro que se ha acumulado entre los dientes y debajo de las encías. Esto se consigue con un raspado de la raíz de las piezas dentales. En los casos más graves se puede recurrir a la cirugía periodontal para eliminar las bolsas de bacterias que se forman dentro de las encías.

 

Esta enfermedad necesita un mantenimiento continuado y puede resultar crónica en algunos pacientes. Por tanto debe acudir a la clínica dental cuando sea necesario para que el especialista examine el estado de los dientes o muelas afectadas y tratarlas adecuadamente.

 

Bruxismo

 

El bruxismo consiste en apretar los dientes con fuerza durante largos periodos de tiempo. Suele producirse durante la noche, cuando el paciente duerme, aunque también puede darse el resto del día. Los pacientes suelen quejarse de fuertes dolores de cabeza y de mandíbula. Una de las principales causas es el estrés, aunque hay otras causas que no se conocen con certeza.

 

La fricción de los dientes produce una pérdida paulatina del esmalte dental. Esto puede ocasionar sensibilidad al paciente a la hora de ingerir alimentos o bebidas demasiado frías o demasiado calientes. El tratamiento utilizado para el bruxismo consiste en la instalación de férulas acrílicas que eviten el roce de los dientes.

 

Manchas dentales

 

El paso del tiempo origina un desgaste inevitable en los dientes y, poco a poco, aparecen manchas que no solo afectan a la estética del paciente, sino también a su salud bucodental. Las principales causas de los dientes amarillentos son el tabaco y el consumo de sustancias como el vino tinto o el café. Por supuesto, la mala higiene dental es otra de las causas que se puede evitar por parte del paciente. Este tipo de manchas se pueden eliminar con tratamientos de blanqueamiento dental.

 

Hay otras manchas no visibles, y más peligrosas que están relacionadas con enfermedades potencialmente graves y que deben ser valoradas por un profesional cuanto antes.

 

Para evitar estas enfermedades comunes de los dientes visite nuestra clínica dental González Baquero. Allí le diremos la manera de mantener una buena higiene dental y las visitas recomendadas al odontólogo. Pida cita con nosotros y luzca siempre dientes bellos y sanos. 

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Quiste en la encía

En nuestra clínica dental de Madrid atendemos todo tipo de afecciones como un quiste en la encía, que es bastante común. Se trata de una dolencia que al principio es asintomática, de tal forma que solo con radiografías o pruebas de imagen se puede detectar. Vamos a profundizar un poco más en los quistes bucodentales y sus tratamientos.

Definición de quiste dental

También conocidos como quistes odontogénicos, son unos bultos, o cavidades anormales, situadas dentro de la boca que suelen contener pus en estado líquido o semisólido. El quiste se compone de una capa con un tejido de varios estratos de tipo escamoso que puede causar importantes daños en el interior de la mandíbula, en la encía o en el hueso maxilar. Algunos pacientes pueden presentar pequeñas deformidades en la zona del quiste o también movilidad de los dientes contiguos.

La buena noticia es que no supone una lesión peligrosa siempre que sea detectada a tiempo y se administre el tratamiento adecuado por parte del especialista. Si no es así, el quiste podría derivar en la pérdida de piezas dentales, aunque esta sería una situación extrema que no suele darse a menudo.

¿Qué tipos de quistes existen?

Normalmente hay dos tipos de quistes odontogénicos de carácter benigno. Son los siguientes:

Quistes dentales de desarrollo

Son quistes que aparecen por diversas alteraciones en los tejidos epiteliales de los dientes y la principal causa son los dientes que no han erupcionado o los dientes que han quedado retenidos. Los restos de estos tejidos originan los quistes de este tipo y deben ser tratados en el menor tiempo posible.

Dentro de esta categoría encontramos los fibromas, unos bultos duros que aparecen en la encía, la lengua o los labios. No generan demasiadas molestias, solo cuando se irrita la zona. Las personas con prótesis removibles o mal ajustadas suelen ser más propensas a este tipo de quiste que no tiene su origen en un proceso infeccioso. Es importante eliminar el factor que produce la irritación y después proceder a extirpar el bulto.

Quistes inflamatorios

Este tipo de quiste suele aparecer por efecto de infecciones de tipo inflamatorio derivadas de afecciones bucodentales como la periodontitis, por ejemplo. Aunque son quistes de carácter benigno, su aparición pueden ocasionar la pérdida de pulpa dental.

En esta categoría están los abscesos gingivales, unos quistes en la encía de origen infeccioso propiciado por las bolsas periodontales. Los abscesos se producen por inflamación de las papilas que rodean al diente y la posterior infección. Se suelen tratar con antibióticos y después se limpia la zona con curetaje. Tanto los abscesos, como las fístulas, aparecen por distintas razones, como la caries dental, una endodoncia mal ejecutada o la erupción del tercer molar.

Síntomas de quistes odontogénicos

Como hemos dicho anteriormente, en las primeras fases de la aparición de un quiste es muy probable que no haya ningún síntoma. Sin embargo, según avance el proceso podrían producirse desplazamientos dentales o incluso, en casos graves, provocar la pérdida de alguna pieza dental.

Es muy importante tratar los quistes con rapidez, de ahí que las visitas periódicas a la clínica dental sean tan importantes. En cualquier revisión rutinaria, el odontólogo puede detectar la formación de un quiste y comenzar el tratamiento cuanto antes. Es la mejor forma de prevención para evitar o contrarrestar este tipo de lesiones.

Tratamientos utilizados para los quistes dentales

La cirugía es el tratamiento más efectivo ante la aparición de quistes dentales. Su finalidad es extirpar el quiste en su totalidad eliminando todo el material y tejidos infectados y dejar la zona totalmente limpia para evitar que vuelve a reproducirse.

No todas las clínicas dentales disponen de un cirujano bucodental con la experiencia y la cualificación necesaria. Acudir a un cirujano bucal experto es muy importante, ya que, gracias a la pericia de estos profesionales, en muy poco tiempo el quiste podría eliminarse de la boca. 

Pero la intervención del profesional no solo es importante a la hora de extirpar el quiste, sino también en el estudio previo, la planificación de la intervención y el postoperatorio. Hay que recordar que un porcentaje mínimo de quistes, en caso de no recibir tratamiento, podrían terminar siendo malignos y provocar consecuencias mucho peores. 

Los quistes odontogénicos aparecen indistintamente en hombres y mujeres de cualquier edad y en cualquier momento de la vida. Es importante que el paciente se observe por si se detecta alguna anomalía, aparte de acudir a la clínica cada seis meses para ser examinado por un odontólogo. Los quistes en la encía y los situados en los huesos maxilares son bastante frecuentes, por eso la detección precoz de los quistes resulta esencial para poder eliminarlos cuanto antes.

La valoración previa del quiste suele hacerse con un escáner para comprobar la extensión su posible origen y cómo ha afectado a las estructuras adyacentes. Dependiendo del estado del diente, si tiene endodoncias o no, el estado de los dientes vecinos, el tamaño del quiste y otros factores, se procederá a la extracción del quiste. 

En la intervención se utiliza anestesia local y la duración oscila entre los 20 y los 30 minutos dependiendo de cada caso. Es un procedimiento totalmente indoloro y el postoperatorio incluye algunas molestias muy ligeras para el paciente que tiene que seguir una dieta blanda durante varios días.

Pasos en la extracción de un quiste dental

Antes de la extirpación del quiste, el especialista valorará si es necesaria la endodoncia o reendodoncia de los dientes afectados, junto con la exodoncia de los dientes que no tengan viabilidad. Después se produce una obturación para conseguir el sellado del diente y así evitar la reproducción del quiste.

El siguiente paso es la reconstrucción de la zona afectada mediante hueso artificial o del propio paciente. En el caso de los tejidos blandos afectados, también se procederá a una reconstrucción para evitar enfermedades periodontales y conseguir el mejor efecto estético posible. Cuando existen quistes dentales de un tamaño considerable, o cuyo origen no sea dental, es posible que se requieran tratamientos más avanzados.

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales y los últimos medios técnicos para velar por su salud bucodental. Pida cita con nosotros y resuelva todas sus dudas.

 

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Injerto de encía

Una de las afecciones bucodentales más frecuentes que atendemos en nuestra clínica de Argüelles es la recesión de encías, que afecta tanto a la estética como también a la posible movilidad de las piezas dentales. Cuando la retracción de encías es muy acusada, el profesional puede optar por un tratamiento de injerto para corregir la afección.

Son varias las causas que intervienen en la retracción de las encías. Por un lado las enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis), que si no se tratan a tiempo pueden atacar la raíz de los dientes y comprometer su movilidad. Otra causa importante pueden ser los hábitos perjudiciales, como el tabaco o el alcohol y, por último, aunque menos frecuente, un cepillado de dientes muy agresivo durante mucho tiempo. Las encías, también se pueden ver influenciadas por cambios hormonales como por ejemplo, el embarazo.

¿Cómo se produce la retracción de las encías?

Es un proceso gradual donde el paciente no se da cuenta de que sus encías poco a poco van dejando más al descubierto las piezas dentales. Normalmente, el paciente se da cuenta de que algo no va bien con las encías cuando se ha llegado a un estado avanzado en la retracción y aparecen síntomas como la sensibilidad dental al frío o al calor o una estética diferente. En esto casos, el especialista puede considerar un injerto de encía para revertir la situación.

¿En qué consiste el injerto de encía?

El injerto de encía es una microcirugía que recupera la parte de encía dañada para evitar posibles complicaciones en el futuro como puede ser la pérdida dental. La intervención es muy poco invasiva y consiste en extraer tejido de otras zonas de la boca (normalmente del paladar) y después colocarlo en la zona donde la encía se ha retraído y ha dejado desprotegidos los dientes.

Tipos de injerto de encía

Después de un examen exhaustivo por parte del profesional, éste puede decidir efectuar el injerto de una manera o de otra, siempre buscando el mayor beneficio del paciente y evitando problemas que puedan aparecer con el paso del tiempo.

El injerto de encías es un procedimiento que consiste en extraer tejido blando de una zona de la encía próxima a la pieza o piezas dentales que han quedado desprotegidas. La muestra de tejido extraída se conoce con el nombre de pedículo y se injerta en el área alrededor del diente que ha sido afectado.

Puede ocurrir que en determinadas ocasiones no hay suficiente tejido en las encías para llevar a cabo la intervención y es preciso recurrir a tejidos del paladar. Es aquí donde nos encontramos con dos tipos de procedimientos de injerto para corregir el retroceso de encías:

  • Injerto de tejido conectivo: el procedimiento consiste en separar y seleccionar tejido subepitelial con el objetivo de proteger la zona que ha sido dañada. El resto de la muestra que se ha tomado se implantará en el lugar de origen.
  • Injerto gingival libre: se obtiene pare de tejido palatino y se coloca de forma íntegra en la zona afectada para repararla. También se utiliza este procedimiento para para aumentar el grosor de las encías y su capacidad de proteger los dientes.
  • Injerto con tejidos fuera de la boca del paciente: hay ocasiones en que el tejido necesario para reparar la retracción de encías no puede obtenerse de la boca del paciente y es necesario recurrir a un banco de tejidos blandos para reparar la retracción.

¿Cómo es la intervención?

Como hemos dicho, la intervención de injerto de encía es muy poco invasiva y se lleva a cabo con anestesia local para que paciente no note ninguna molestia en lo que dure la cirugía. En determinados casos, el especialista puede recurrir a la sedación consciente, por ejemplo, en pacientes con una odontofobia acusada.

En estos casos, el especialista sabrá cómo tratar a estas personas para que la intervención sea lo más confortable posible. Con la sedación consciente, el paciente permanece en un estado de conciencia parcial durante la cirugía y la sensación de ansiedad y estrés por la operación disminuye considerablemente, de tal forma que prácticamente no se entera del procedimiento.

Recomendaciones en el postoperatorio del injerto de encía

Durante el proceso de cicatrización, el paciente puede notar algunas molestias, pero si sigue las pautas del profesional, serán mínimas y además evitará cualquier tipo de complicación en el futuro. Estas son las principales recomendaciones que se deben seguir en el postoperatorio de injertos de encía:

  • Tomar antiinflamatorios siempre con la pauta que le ha indicado el especialista para reducir las molestias después de la intervención. Normalmente, la pauta que suele marcar tiene una duración de tres o cuatro días después de la cirugía.
  • Aplicar hielo en la zona sobre todo durante las cuatro o cinco horas después de la operación. De esta forma se reduce la inflamación y se evita la posible aparición de traumatismos en la zona afectada.
  • No practicar deportes o cualquier tipo de actividad que suponga esfuerzo físico en la semana siguiente a la intervención para evitar posibles golpes que pueden afectar al injerto de encía.
  • La dieta debe incluir alimentos preferentemente blandos y con temperatura templada o fría. También es preferible evitar comidas que supongan un importante esfuerzo a la hora de masticar.
  • Durante las dos semanas después de la cirugía es recomendable seguir las pautas de higiene bucodental que marque el profesional. Deberá hacerse de manera muy sutil para que el injerto no se vea afectado. Se pueden llevar a cabo enjuagues de clorhexidina.
  • Es importante no abusar del tabaco ni el alcohol, ya que estas sustancias dificultan mucho el proceso de cicatrización del injerto.

Principales beneficios del injerto de encía

  • Ofrece la protección natural de los dientes que estaban expuestos por la retracción de las encías. De esta forma están menos expuestos a la placa, las caries y enfermedades periodontales.
  • El injerto frena la pérdida de tejido y por tanto la posibilidad de que aparezca movilidad en los dientes en un futuro con el consiguiente riesgo de pérdida dental.
  • Reduce la sensibilidad de los dientes y las molestias derivadas de ello.
  • Mejora la estética bucodental del paciente recuperando una sonrisa perfecta.

Lo más importante a la hora de someterse a un tratamiento de injerto de encías es ponerse en manos de los mejores profesionales. En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los últimos medios tecnológicos y los especialistas más experimentados para llevar a cabo esta intervención. Contacte con nosotros para este u otro tipo de problema bucodental. 

 

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Cómo cuidar y prevenir la pérdida de encía

La pérdida de encía es una consecuencia de enfermedades como la gingivitis o la periodontitis. Un tratamiento inadecuado de estas afecciones puede propiciar la pérdida de tejidos importantes para la sujeción del diente. Por tanto, el cuidado de las encías resulta vital para evitar la pérdida de piezas dentales. A continuación detallamos una serie de recomendaciones para el cuidado de las encías:

  • Prevención en casa: la higiene diaria es fundamental para evitar la aparición de enfermedades periodontales, por ello, se deben cepillar los dientes tres veces al día, mínimo dos minutos por sesión, con un dentífrico específico, además de usar el hilo dental al menos una vez al día, o en su defecto cepillos interdentales o portahilos. También se recomienda el empleo de enjuagues antibacterianos para combatir la placa bacteriana, uno de los principales responsables del deterioro de las encías. En ningún caso el uso del enjuague bucal sustituye al cepillado o al uso del hilo dental.
  • Alimentación: debemos llevar una dieta sana y equilibrada y eliminar el exceso de azúcar e hidratos de carbono, ya que contribuyen a la proliferación de la placa bacteriana. El consumo de vitamina A y C, al tratarse de antioxidantes, previenen la periodontitis.
  • Restringir el tabaco: los cigarrillos y sus derivados aumentan la inflamación de las encías y la aparición de gingivitis y periodontitis. Nuestra recomendación es evitar su uso por completo si es posible.
  • Visitar su clínica de confianza: las visitas al odontólogo deben convertirse en un hábito y en una estrategia preventiva para preservar su salud bucodental. Como mínimo debe acudir al dentista una vez al año, aunque lo ideal es cada seis meses. El profesional dispone de los elementos necesarios para eliminar el sarro, que es el principal responsable de la periodontitis y la pérdida de encías. El sarro se adhiere e introduce en la encía provocando problemas en el ajuste del diente.

Cuando visite a su odontólogo revisará sus encías para comprobar que no existen bolsas periodontales, sangrados ni problemas de sujeción. En caso de detectar alguna anomalía, se encargará de tratarlo inmediatamente. Si se acude regularmente a la consulta será más fácil el tratamiento en una fase temprana, como una gingivitis, que no en fases más avanzadas como la periodontitis, donde es necesaria una mayor inversión de tiempo y recursos.

El profesional, además de revisar el estado de la boca del paciente, incluidas las encías, también puede dar pautas de higiene si comprueba que hay algún problema con ellas. A veces pensamos que nuestra higiene es buena y no es así.

Por ejemplo, hay personas que tienen el hábito de cepillarse de manera muy enérgica. Si además utiliza un cepillo de cerdas duras, puede provocar poco a poco un retroceso de las encías que puede derivar en otras afecciones más serias. Si el odontólogo comprueba este aspecto recomendará una serie de técnicas de limpieza y prevención que se ajusten a las necesidades del paciente para evitar problemas en el futuro.

En nuestra clínica dental de Madrid disponemos de los mejores profesionales que le aconsejarán lo que necesite en cada momento para preservar su salud bucodental. No dude en visitarnos para cualquier consulta, estamos a su disposición. Aprovechamos para desearle unas Felices Fiestas.

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